Espacios de memoria

EIXAMPLE

Ruta que recorre todo el distrito del Eixample para descubrir los bombardeos de la Guerra Civil, algunos de los sitios de represión franquista más significativos y las luchas por la democracia a finales de la dictadura.

1. Cruce Paseo de Gràcia y Avenida de la Diagonal

Este cruce entre dos de las principales vías de Barcelona fue testigo de importantes hechos de la historia contemporánea local, convirtiéndose así en un espacio de memoria fundamental de la ciudad. El 24 de julio de 1936, pocos días después del estallido de la Guerra Civil, miles de personas se reunieron para despedir a las columnas de milicianos que iban a luchar al frente. Dos años más tarde, el 28 de octubre de 1938, la ciudadanía rendía homenaje y despedía en el mismo punto a los brigadistas internacionales que habían defendido a la República y que dejaban el país meses antes del fin del conflicto.

En julio de 1936 este cruce fue testigo de la marcha de los voluntarios hacia el frente de guerra. Se hizo una convocatoria desde el sindicato CNT-FAI para que el máximo número de hombres se presentara en el Passeig de Gràcia con Diagonal, junto al Cinc d’Oros, para formar parte de las milicias que tenían que ir a luchar el frente de Aragón. La afluencia de gente fue masiva, tanto de milicianos como de público que iba a despedirlos. Algunas pequeñas columnas salieron de la ciudad los días 22 y 23 de julio, pero las grandes columnas lo harían a partir del día 24. Se formaron dos grandes columnas, la Durruti -formada por unos 2.500 voluntarios-y la Columna Ortiz -con unos 800 milicianos. El origen de estas columnas lo encontramos el 21 de julio cuando se creó el Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA) con el objetivo de organizar sus propias milicias, dado que una gran parte del ejército había apoyado al alzamiento militar en contra de la República.

Dos años más tarde, a raíz del compromiso del jefe del Gobierno de la República, Juan Negrín, con la Sociedad de Naciones de retirar los ciudadanos extranjeros que combatían con el ejército popular, y con la esperanza de que los aliados internacionales de Franco hicieran lo Asimismo, el 28 de octubre de 1938, esta misma encrucijada presenciaba otro hecho destacado. Los barceloneses y barcelonesas despedían multitudinariamente y rendían homenaje a las unidades militares creadas al inicio de la Guerra Civil y que recibieron el nombre de Brigadas Internacionales, formadas por voluntarios extranjeros de hasta 54 países. Según las fuentes, la cifra de voluntarios más consensuada es de cerca de 60.000, de los cuales 10.000 resultaron muertos en combate.

Durante aquella jornada se vieron diferentes pancartas de agradecimiento y banderas mientras la aviación republicana sobrevolaba la zona lanzando octavillas con palabras de agradecimiento a los brigadistas por la tarea realizada. Alrededor de 300.000 personas asistieron al desfile para homenajear a los soldados, mientras sonaba «La Internacional» y «el Himno de Riego» y con la presencia de todos los representantes institucionales. Hoy, en el distrito de Horta-Guinardó hay un monumento en memoria de las Brigadas Internacionales.

PERIODO: GUERRA CIVIL

2. Jefatura de los Servicios de Ocupación

El Palau Robert, edificio de estilo neoclásico edificado en 1903, fue durante la Guerra Civil la sede del Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña. Posteriormente, con la entrada de las tropas franquistas en la ciudad, el edificio fue requisado y se convirtió en la Jefatura de los Servicios de Ocupación, centro de operaciones de la represión franquista.

El 26 de enero de 1939 el ejército sublevado entraba en Barcelona y Franco sometía la ciudad a un régimen especial de empleo. El objetivo era organizar la represión contra los llamados «rojos-separatistas» y establecer el orden entre los vencedores para evitar pugnas internas. El general Eliseo Álvarez Arenas ocupó el cargo de jefe de los Servicios de Ocupación bajo los que quedaban subordinados el Gobierno Civil, el Gobierno Militar y el Ayuntamiento de Barcelona, situándose jerárquicamente por encima de todos los servicios como la sanidad, la prensa, la propaganda e incluso la banca.

Con el régimen especial de ocupación Barcelona quedó bajo el estado de guerra y las nuevas autoridades ejercieron un auténtico control sobre cualquier actividad: se requisó todo tipo de materiales (sobre todo vehículos y alimentos), se impulsó la depuración de más de 15.800 funcionarios del Gobierno catalán, se aplicó la censura en los diarios de la ciudad, se cambiaron los nombres de calles y se retiraron las esculturas con un significado político o catalanista, etc.

El régimen especial de ocupación finalizó formalmente el 1 de agosto de 1939, cuando ya había tomado posesión el nuevo ayuntamiento de la ciudad con Miquel Mateu i Pla como alcalde; se había instaurado la Diputación Provincial de Barcelona y se había creado la Capitanía General de la IV Región Militar correspondiente al área de Cataluña.

PERIODO: DICTADURA

3. Sede del Gobierno Vasco

A partir del mes de octubre de 1937, el Gobierno vasco, debido a la caída de su territorio en manos de los franquistas, se instaló en este edificio del paseo de Gracia de Barcelona. Desde aquí hizo una labor importante para organizar la acogida de refugiados vascos que llegaron a Cataluña durante el transcurso de la Guerra Civil.

Pocos meses después del inicio de la Guerra Civil, en noviembre de 1936, se instaló una delegación del Gobierno Vasco en Barcelona, primero en la calle de València y dos meses después en ese mismo edificio del Passeig de Gràcia. Desde el inicio de la guerra, a Cataluña habían llegado refugiados vascos pero el exilio más multitudinario se inició el 23 de agosto de 1937, cuando se dio por finalizada la campaña franquista en la zona central del norte de la Península .

En este contexto, el mes de octubre de 1937 se aprobó el traslado del Gobierno Vasco en pleno, presidido por José Antonio Aguirre, que llegó a la capital catalana al mes siguiente. Desde su nuevo emplazamiento, el Gobierno vasco potenció varios departamentos, entre ellos el de Asistencia Social, a través del cual se establecieron espacios para alojar a los refugiados vascos en Cataluña, se abrieron hospitales para atenderlos y se gestionó el reparto de alimentos entre ellos. Desde el departamento de Trabajo se administraron diversos talleres, sobre todo dedicados a la industria de guerra y regentados mayoritariamente por mujeres. También se promocionó la cultura vasca con revistas y publicaciones propias. Incluso se estableció una capilla en el Palau Maldà de la calle del Pi para que los vascos, muy devotos de la fe católica, pudieran celebrar misa en una Barcelona donde la religión había quedado marginada de la vida pública.

Con la ocupación de Barcelona por parte de las tropas franquistas, el presidente Aguirre cruzó la frontera francesa junto con el presidente de Cataluña, Lluís Companys, el 5 de febrero de 1939. A partir de este momento continuaría la supervivencia del gobierno vasco desde el exilio.

PERIODO: GUERRA CIVIL

4. Bar Funicular

En 1973, el bar Funicular y el vestíbulo del edificio de la calle Girona número 70 fueron el escenario del enfrentamiento entre policías y militantes del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), con el resultado de un policía muerto. Salvador Puig Antich, miembro de la banda revolucionaria, fue detenido y acabó condenado a muerte.

El Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) era un grupo revolucionario creado en 1972, basándose en los ideales anarquistas y marxistas, como oposición al régimen franquista. Defendía el uso de la violencia y realizaba atracos a bancos para financiar su aparato de propaganda y comprar armas. Las acciones del grupo tuvieron éxito hasta que la policía identificó, tras un tiroteo en el atraco a un banco, la matrícula del vehículo con que huyeron del lugar de los hechos los miembros de la banda.

El cerco alrededor del MIL comenzó a estrecharse a partir de este momento. La policía detuvo a Santi Soler cuando estaba a punto de huir a Francia. El joven, bajo amenazas y torturas, confesó que al día siguiente tenía una cita con compañeros de la banda en el bar Funicular. Al día siguiente, 25 de septiembre de 1973, Santi Soler, sentado en la barra del bar y rodeado de policías de paisano, debía recibir a Xavier Garriga y Salvador Puig Antich. En la misma puerta del bar, la policía se lanzó sobre los anarquistas cuando se disponían a entrar. Xavier Garriga no opuso resistencia pero Puig Antich se enfrentó a los agentes. La policía, para evitar un escándalo, los llevaron hasta la portería de un edificio cercano, en la calle de Grona número 70, donde hubo una pelea y un tiroteo que provocó la muerte del inspector Francisco Anguas.

Puig Antich, malherido, fue detenido y trasladado a la cárcel Modelo. Se le aplicó un Consejo de Guerra con una instrucción llena de irregularidades como las diferentes versiones del número de casquillos de bala encontrados en el portal; la afirmación, por parte de la policía, de que durante la pelea sólo se disparó la pistola de Puig y, para finalizar, la autopsia del inspector Anguas se realizó en la comisaría de Via Laietana impidiendo saber si verdaderamente la bala que le había causado la muerte había salido de la pistola de Puig Antich. El Consejo de Guerra, a pesar de todas las gestiones de su abogado y la campaña cívica que hubo para evitar la condena más dura posible, determinó la muerte por garrote vil de Puig Antich el 2 de marzo de 1974.

PERIODO: DICTADURA

5. Monumento a Rafael de Casanova

El 11 de septiembre de 1977 se celebró la manifestación más multitudinaria que nunca había tenido lugar en Cataluña. Los manifestantes se dirigieron hasta los pies de este monumento en homenaje a Rafael Casanova, 38 años después de ser retirado por las autoridades franquistas.

La estatua de Rafael de Casanova, héroe de la defensa de Barcelona durante el asedio borbónico de 1714, es obra de Rossend Nobas, que la esculpió con motivo de la Exposición Universal de Barcelona del año 1888. Originalmente la escultura estaba situada en el actual paseo de Lluís Companys, que era la principal vía de entrada al recinto de la Exposición en el Parque de la Ciutadella, y no fue trasladada hasta 1914 al emplazamiento actual, donde se cree que Casanova cayó herido. La estatua se convirtió a partir de 1897 en lugar de reunión de los ciudadanos que cada 11 de septiembre -fecha de la caída de Barcelona ante las tropas borbónicas- querían hacer evidente su sentimiento nacionalista catalán con una ofrenda floral.

A finales de la Guerra Civil española (1936-1939), las autoridades franquistas que habían ocupado la ciudad retiraron la estatua el 12 de abril de 1939 para encerrarla en un almacén. A pesar de que el nuevo régimen prohibió cualquier manifestación catalanista en el lugar del monumento, las ofrendas florales y la exhibición de banderas continuaron presentes cada 11 de septiembre durante toda la dictadura, no sin fuertes represalias. Años más tarde, con la muerte del dictador en 1975 y el inicio de la transición democrática, la sociedad y los partidos políticos reclamaron la recuperación de los símbolos de la cultura catalana y en diciembre de 1976 se dio luz verde a la recuperación de los monumentos retirados durante la dictadura. El 27 de mayo de 1977 se colocaba la estatua de Rafael Casanova en su pedestal.

El 11 de septiembre de 1977 tuvo lugar la manifestación más multitudinaria que nunca se había vivido en Cataluña a lo largo del Passeig de Gràcia. Se habló de un millón de personas, aunque una valoración más precisa apuesta por una cifra de 750.000 asistentes. La cabecera de la manifestación, formada por representantes de las fuerzas políticas del país, llegó hasta el monumento donde se depositaron varias ofrendas florales. A pesar de ser de carácter pacífico, la manifestación terminó con la muerte del joven Carlos Gustavo Frechen por el impacto en la cabeza de una bala de goma disparada por la policía, un cuerpo que durante la Transición actuó violentamente contra los manifestantes que reclamaban las libertades propias de una democracia.

En 1980, después de las primeras elecciones democráticas al Parlamento de Cataluña, el 11 de septiembre fue declarado Día Nacional de Cataluña.

PERIO: DICTADURA, TRANSICIÓN

6. Hotel Ritz

Tras el alzamiento militar contra la República el 19 de julio de 1936, en Barcelona se impuso un nuevo orden revolucionario que supuso, entre otras cosas, la incautación de edificios como el del Hotel Ritz (hoy Palace Hotel ) que fue reconvertido en comedor popular y en hospital de guerra.

El edificio del Hotel Ritz, uno de los establecimientos de lujo más emblemáticos de Barcelona, fue proyectado por el arquitecto Eduard Ferrés y construido en 1919. En el verano de 1936, con la victoria del antifascismo sobre el alzamiento militar en Barcelona, surgió espontáneamente un movimiento revolucionario que provocó un cambio en las relaciones de propiedad. Las organizaciones políticas y sindicales, cuya intervención había sido decisiva para poder vencer el alzamiento militar, se incautaron de varios edificios, civiles y religiosos, que experimentaron una reconversión de sus usos. Estas entidades instalaron sus sedes en locales céntricos y espaciosos y adaptaron edificios y establecimientos privados, muchos de ellos emblemáticos para las clases acomodadas, para acoger servicios destinados a la comunidad.

Un ejemplo lo encontramos en el Hotel Ritz (hoy Palace Hotel) que, bajo la gestión de los sindicatos Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y de la Unión General de Trabajadores (UGT), se convirtió en un comedor popular, llamado Gastronómico n º 1, y en un hospital de guerra. Como comedor popular, distribuía comidas gratuitamente entre la población aunque, debido a la masiva afluencia de gente, las raciones eran escasas. Como hospital, atendió principalmente a personas heridas a causa de los bombardeos aéreos que sufrió la ciudad y también algunos combatientes heridos en el frente. En 1938, sin embargo, el Ritz recuperó su función original y alojó, entre otros, a muchos de los mandatarios del Gobierno de la República instalados en Barcelona.

PERIODO: GUERRA CIVIL

7. Monumento a las víctimas de los bombardeos de la Guerra Civil

«Encaix» (Encaje) es el nombre que recibe el monumento a las víctimas de los bombardeos de la Guerra Civil, levantado en el mismo emplazamiento donde el 17 de marzo de 1938 una bomba impactó en un camión cargado de material explosivo causando un elevado número de muertos y convirtiéndose así en uno de los ataques aéreos más graves que sufrió la ciudad.

De los 194 bombardeos que sufrió la ciudad de Barcelona durante la Guerra Civil española, los de los días 16, 17 y 18 de marzo de 1938 fueron los más intensos y los que causaron más daños. El ataque fue ordenado directamente por el dictador italiano Benito Mussolini, quien con su aviación apoyó a Franco lo largo de toda la guerra. El objetivo era causar el mayor número de muertes y destrucción posibles y atemorizar y desmoralizar a la población en la retaguardia.

El 17 de marzo de 1938, en el cruce de la calle de Balmes con la Gran Via de les Corts Catalanes, lugar donde encontramos el monumento «Encaix», una bomba impactó sobre un camión que transportaba cerca de cuatro toneladas de material explosivo (trilita). La explosión del impacto fue de unas dimensiones inusitadas causando una gran destrucción y la muerte de los 23 soldados y del capitán que viajaban dentro del camión y la de otras personas que se encontraban en los alrededores, así como graves destrozos en los edificios adyacentes. Al día siguiente, diarios de todo el mundo publicaron la noticia y especulaban con la idea de que fuera una nueva bomba con un gran poder de destrucción lo que había provocado la gran explosión y la enorme columna de humo.

Días después, el 26 de marzo, la Generalitat de Cataluña hizo públicos los datos de víctimas de aquellos 3 días de ataques consecutivos: un total de 875 muertos y más de 1.500 heridos. También se contabilizaron 48 edificios totalmente destruidos y 75 parcialmente afectados. Los bomberos efectuaron 69 salidas, y durante las semanas siguientes continuaron trabajando de manera constante para desescombrar las calles de la ciudad.

El 29 de abril de 2003 se inauguró, en este lugar emblemático delante del teatro y cine Coliseum, el monumento a las víctimas de los bombardeos de la Guerra Civil, obra de Margarita Andreu. La estructura, de 10 metros de altura, es de acero inoxidable y está formada por cuatro barras rectas y cuatro inclinadas que recuerdan un edificio que cae desequilibrado por las bombas, al tiempo que simboliza también una sociedad desencajada por la guerra. La autora , sin embargo, quiere dar la idea esperanzadora de que todo lo que se rompe, con el tiempo se vuelve a unir. Uno de los impulsores del monumento, el historiador Josep Benet, defendió su construcción desde 1988. Su intención era grabar las palabras de Winston Churchill, quien durante los ataques de la aviación nazi sobre Gran Bretaña dijo: » No quiero subvalorar la severidad del castigo que cae sobre vosotros, pero confío en que nuestros conciudadanos serán capaces de resistir como lo hizo el valiente pueblo de Barcelona «.

PERIODO: GUERRA CIVIL

8. Plaza de la Universitat

Esta plaza, uno de los centros neurálgicos del centro urbano, ha sido escenario de varios episodios históricos a lo largo del siglo XX. En julio de 1936, cuando se produjo el levantamiento militar en contra del gobierno republicano, aquí tuvieron lugar duros enfrentamientos entre los soldados sublevados y las fuerzas leales a la República. Posteriormente, durante la dictadura franquista, la plaza fue testigo de manifestaciones en contra del régimen, como las de 1951 y 1957 en protesta por el aumento del precio del billete de tranvía. Por otro lado, el edificio de la Universitat de Barcelona vivió diferentes actos en contra del régimen franquista protagonizados por el combativo movimiento estudiantil surgido a mediados de la década de 1950.

El 19 de julio de 1936, un escuadrón de caballería proveniente del cuartel de la calle de Tarragona ocupó la plaza de la Universitat sin resistencia. Allí debía enlazar con un regimiento de infantería del cuartel del Bruc de Pedralbes, que tenía por objetivo llegar a la plaza de Catalunya. Pronto se iniciaron los enfrentamientos armados entre los militares rebeldes y las fuerzas republicanas. Para sofocar la revuelta había que recuperar tanto la plaza de Catalunya como la plaza Universitat y las fuerzas gubernamentales optaron por aislar ambos emplazamientos, para que los facciosos no recibieran refuerzos. A primera hora de la tarde, una unidad de la Guardia Civil, que se había mantenido fiel a la República, entró en la plaza por la calle de Aribau y, tras una hora de conversaciones, logró que los militares se rindieran. El alzamiento militar fue sofocado en Barcelona y otras ciudades de todo el estado, dando pie al inicio de la Guerra Civil española.

Años más tarde, durante la dictadura del general Franco, este punto de la ciudad fue escenario de protestas ciudadanas en contra del régimen, muchas de ellas encabezadas por estudiantes de la Universitat de Barcelona que tiene su sede principal en la plaza. La instauración de la dictadura franquista representó un período de gran represión en el ámbito universitario con la depuración del profesorado, la eliminación de la autonomía universitaria y el genocidio hacia la cultura y la lengua catalanas en la vida académica. Para dar respuesta a esta represión, el 9 de febrero de 1946 la sección universitaria del Front Nacional de Catalunya -organización armada antifranquista- colocó un artefacto explosivo en la capilla del edificio de la Universitat coincidiendo con el acto para conmemorar la muerte de estudiantes franquistas durante la Guerra Civil. La acción continuó días después con la colocación de cartuchos de dinamita en los locales del Sindicato Español Universitario (SEU) que estaban en el mismo edificio. Como represalia, varios estudiantes considerados catalanistas fueron interrogados y maltratados sin pruebas de su culpabilidad.

En 1951 los estudiantes universitarios encabezaron las multitudinarias manifestaciones en contra del aumento del precio del billete de tranvía, que subió un 40% en Barcelona mientras que en Madrid no fue modificado. En una época de carestía y bajos salarios, se hizo un llamamiento a la ciudadanía a hacer boicot al tranvía. El 25 de febrero se produjeron enfrentamientos entre la policía y los estudiantes en la plaza de la Universitat, así como en otros centros universitarios como la Facultad de Medicina y la Escuela Industrial. Tras varios días consecutivos de boicot, las autoridades bajaron el precio del billete y la ciudadanía vio como el régimen claudicaba ante su presión por primera vez.

En enero de 1957 un nuevo boicot contra los tranvías, por la misma razón que en el año 1951, provocó graves disturbios en la plaza que acabaron con la ocupación del edificio de la universidad por parte de estudiantes que quemaron los retratos de Franco y de José Antonio y profirieron gritos contra el régimen. La policía entró en el edificio a caballo para desalojarlo. Esta vez la participación de estudiantes en las protestas fue aún más intensa, abriendo una nueva etapa en el movimiento estudiantil, muy reforzado a partir de 1955 y convertido en uno de los sectores organizados más combativos del antifranquismo.

Ya en la década de 1960, el aumento del número de estudiantes provocó que la oposición antifranquista aumentara dentro de la universidad, estableciendo complicidades con la parte más catalanista de la Iglesia y con otros sectores de la sociedad: intelectuales, movimiento vecinal, etc. Esta nueva ola antifranquista universitaria culminó con la creación del Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (SDEUB) el año 1966 en el Convent dels Caputxins de Sarrià. Durante los años siguientes, el movimiento estudiantil se convertiría en una de las principales preocupaciones del régimen, el cual endureció la represión contra la militancia de los universitarios.

PERIO: GUERRA CIVIL, DICTADURA

9. Prisión Modelo

La Modelo es uno de los espacios más emblemáticos de la represión franquista en Barcelona. Fue utilizada desde el día siguiente de la ocupación de la ciudad por las tropas fascistas y se convirtió en un símbolo como centro de detención de quienes habían defendido la legitimidad de la República y de aquellas personas y movimientos que se opusieron al nuevo régimen.

Inaugurada en junio de 1904, la Prisión Celular de Barcelona fue concebida como un modelo a seguir dentro del sistema penitenciario español. De estilo racionalista, cuenta con un sistema celular y radial para garantizar el control visual de todas las galerías desde la torre de vigilancia situada en el centro. Durante la Guerra Civil (1936-1939) se cerraron militares implicados en el golpe de Estado, fascistas y personas de ideología derechista. Tras los Fets de maig (Hechos de Mayo) de 1937 también se recluyeron militantes de la CNT, la FAI y el POUM.

Cuando el 26 de enero de 1939 las tropas franquistas entraron en Barcelona, se instauró una auténtica maquinaria represiva. Quienes eran acusados de «desafectos» al nuevo régimen tenían que demostrar lo contrario mediante avales y comparecer ante un tribunal. En los meses posteriores a la ocupación, miles de personas fueron encerradas en la Modelo que sufrió una gran masificación: si había sido concebida para acoger 800 reclusos, llegó a contar con más de 15.000 presos vez. En los años 40 comenzó a disminuir la población reclusa y durante la década de los 50 y los primeros 60 la mayoría de presos eran «comunes» debido a la aplicación de la dura ley de «Vagos y maleantes» que afectó sobre todo a las masas marginales de los alrededores de las ciudades que crecían caóticamente. Estos compartían el espacio con los presos políticos (sindicalistas, nacionalistas catalanes y políticos en la clandestinidad) que hacían estancias cortas -de 15 días a 4 meses- esperando ser juzgados y, en caso de recibir una condena larga, eran trasladados a otras prisiones, normalmente fuera de Cataluña.

En los años 70, los presos políticos volvieron a aumentar en la Modelo ya que a finales del franquismo los movimientos pro-democráticos se organizaron fuertemente para llevar a cabo su lucha partes (fábricas, universidades, asociaciones de vecinos, etc.) Mientras que el régimen, lejos de aceptar su agonía, tomaba medidas de fuerte represión. Entre los hechos más significativos de este periodo podemos mencionar la detención de los 113 miembros de la Assemblea de Catalunya en octubre de 1973 en la vecina iglesia de Sta. Maria Mitjancera o la ejecución de Salvador Puig Antich -miembro de la banda revolucionaria Movimiento Ibérico de Liberación- en la misma prisión el 2 de marzo de 1974. La condena de Puig Antich, acusado de la muerte de un policía, provocó una gran campaña de protesta de la oposición antifranquista. Durante estos años se crearon las Comisiones de Solidaridad, una red solidaria en favor de los presos políticos para mitigar las malas condiciones de vida dentro del penal y para seguir vinculados al mundo exterior.

Ya durante la transición democrática, las calles que delimitan la Modelo fueron el escenario donde el sacerdote pacifista Lluís Maria Xirinachs reivindicó la amnistía general para todos los presos políticos, hasta que esta fue promulgada el 14 de octubre de 1977.

En los últimos años, varias asociaciones de expresos y memorialistas han reivindicado que, cuando se vacíe la prisión, se cree en la Modelo un espacio de recuerdo sobre la represión franquista y la lucha por las libertades.

PERIODO: DICTADURA

10. Iglesia Santa Maria Mitjancera

En octubre de 1973 unos 150 miembros de la Asamblea de Cataluña se encontraron en la iglesia de Santa María Mediadora para llevar a cabo una reunión clandestina. La policía irrumpió en la concentración y detuvo su 113 participantes.

A las 9 de la mañana del 28 de octubre de 1973, aproximadamente 150 miembros de la comisión permanente de la Assemblea de Catalunya -organización que unía a diferentes fuerzas antifranquistas- entraron en la iglesia Santa Maeia Mitjancera, donde se tenía que hacer una reunión clandestina. Este tipo de actos a menudo se llevaban a cabo en centros de culto ya que algunos sectores eclesiásticos catalanes se identificaron con la causa antifranquista. Por otra parte, en 1953 el régimen franquista había aceptado un concordato del Vaticano que prohibía a la policía intervenir en un espacio de culto. Esta norma, sin embargo, quedaba anulada si la policía recibía el permiso del gobernador civil para entrar en la iglesia.

A pesar de las medidas tomadas para mantener la reunión en secreto, cuando hacía dos horas que había comenzado, la policía rodeó el edificio y, con el correspondiente permiso, irrumpió en la iglesia deteniendo la mayor parte de los asistentes, aunque en medio de la confusión algunos lograron huir. En total fueron 113 los miembros de la Aseamblea detenidos y trasladados a la comisaría de Via Laietana. Allí fueron objeto de interrogatorios interminables y de abusos físicos y verbales. Todos fueron enviados a la cárcel, los hombres en la Modelo y las mujeres a la Trinitat Entonces se inició una campaña de solidaridad con los detenidos y se repartieron octavillas por toda la ciudad. En la cárcel, los miembros de la comisión recibieron continuas muestras de apoyo de Cataluña, del resto de España y el extranjero. La represión del régimen aumentó el apoyo a la Asamblea de Cataluña, que se convirtió en el principal referente de la oposición hasta las elecciones de 1977.

PERIODO: DICTADURA

Gòtic y Raval

Un paseo por el Centro de Barcelona que nos permitirá conocer algunos de los lugares más emblemáticos de la Guerra Civil, la dictadura franquista y la transición democrática.

1. Plaza de Catalunya

La plaza de Catalunya fue el escenario de varios hechos destacados durante la Guerra Civil. El 19 de julio de 1936, los militares sublevados que salieron de los cuarteles de Barcelona fueron frenados aquí por las fuerzas fieles a la República. Meses más tarde, el 3 de mayo de 1937 el intento de ocupación del edificio de la Telefónica por parte de las fuerzas de orden de la Generalitat, derivó aquí en enfrentamientos armados, este episodio es conocido como Els Fets de Maig (Los Hechos de Mayo). En las décadas subsiguientes la plaza, como epicentro de la ciudad, fue escenario de varias manifestaciones y actos públicos: desde muestras de adhesión al régimen franquista hasta las manifestaciones en favor de la libertad que tuvieron lugar a finales del franquismo y durante la Transición.

El 19 de julio de 1936, las tropas militares rebeldes salieron de los cuarteles para tomar el control de la ciudad. Bajo las órdenes del comandante López-Amor llegaron a la plaza de Catalunya a las ocho de la mañana, donde hubo un fuerte enfrentamiento con los guardias de asalto republicanos, que tuvieron que retirarse. Los sublevados atacaron el edificio de la Telefónica -situado en la esquina de la plaza con el Portal del Ángel- donde la sección del teniente Perales de la Guardia de Asalto, resistió en las plantas superiores hasta el final los combates. A las nueve de la mañana los militares tenían controlados todos los edificios de la plaza, pero a las dos de la tarde la situación cambió. La Guardia Civil, que se mantuvo fiel a la República, contraatacó apoyando a las fuerzas de asalto que ya habían logrado ocupar posiciones infiltrándose por los túneles del metro, donde detuvieron a López-Amor. El asalto a los diversos espacios controlados por los fascistas se realizó con la ayuda de voluntarios civiles. Las piezas de artillería capturadas fueron de gran ayuda, y se recuperó el control del Casino Militar, el edificio de la Telefónica y el Hotel Colón. A las cuatro de la tarde los enfrentamientos habían finalizado en este punto de la ciudad. La plaza presentaba un paisaje desolador, cubierta de cadáveres de soldados, de guardias y de ciudadanos anónimos, así como un gran número de caballos muertos.

Otro hecho destacable sucedió en la plaza el 3 de mayo de 1937, durante los llamados Fets de Maig (Hechos de Mayo), cuando se enfrentaron entre sí las diferentes fuerzas antifascistas de Cataluña. Por un lado las fuerzas de orden público de la Generalitat y militantes del PSUC, la UGT y Estatat Català, y por otro militantes de la CNT-FAI y del POUM. El consejero de gobernación de la Generalitat, Artemi Aiguader, ordenó la ocupación del edificio de la Telefónica para echar a los anarcosindicalistas de la CNT-FAI, que tenían el monopolio de las comunicaciones telefónicas. Hubo una fuerte resistencia armada, pero a las tres de la tarde 200 guardias de asalto ocuparon la primera planta del edificio, mientras la CNT-FAI hacía un llamamiento a todos sus militantes para defenderlo y para iniciar una huelga general. La lucha en las calles fue intensa por toda la ciudad, especialmente los días 4 y 5. El día 6 de mayo el gobierno central de la República envió 5.000 guardias de asalto a Barcelona para pacificar la situación. Se llegó a un acuerdo por el cual la CNT-FAI dejaría el edificio de la Telefónica y luego lo haría la Guardia de Asalto, pero cuando los anarcosindicalistas cumplieron el pacto, las fuerzas de la Generalitat y la UGT aprovecharon la situaciòn para ocupar el edificio. Por la noche se llegó a un acuerdo definitivo entre los anarquistas y el Gobierno para dejar las armas. Se calcula que hubo entre 280 y 500 muertos y más de mil heridos.

Hoy en la plaza hay un monumento a Francesc Macià, obra de Josep Maria Subirachs, inaugurado en 1991 y sufragado en parte por una colecta popular realizada por el diario Avui que desde 1977 impulsó la idea. Macià, que el 14 de abril de 1931 proclamó desde el balcón de la Generalitat «la República Catalana dentro de una federación de repúblicas ibéricas», fue el primer presidente de la Generalitat de Cataluña recuperada con la llegada de la Segunda República. Murió el día de Navidad de 1933 y su entierro provocó una extraordinaria manifestación de duelo por parte de los ciudadanos, que acompañaron el féretro en un largo cortejo por el centro de la ciudad hasta el cementerio de Montjuïc.

PERIODO: GUERRA CIVIL

2. Sede de la revista El Papus

Durante la transición a la democracia, organizaciones de ultraderecha llevaron a cabo una serie de atentados terroristas. Uno de estos ataques se produjo el 20 de septiembre de 1977 en el edificio de la revista satírica El Papus, que se encontraba en este edificio de la confluencia de la calle Tallers con la plaza de Castella, provocando un muerto y trece heridos.

La revista El Papus, con el subtítulo «Revista satírica y neurasténica», salió a la luz el 20 de octubre de 1973 y se publicó hasta el año 1986. Se caracterizaba por realizar sátira de aspectos políticos y sociales de plena actualidad.

El 20 de septiembre de 1977, en la sede del sello Amaika -que editaba las revistas El Papus, El Cuervo y Party- se recibió una maleta bomba que no explotó en el despacho del director, que era el destinatario, sino a la misma recepción, causando la muerte del conserje del edificio, Juan Peñalver, y provocando heridas a trece personas más. La autoría fue reivindicada por la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) y todo indica que sus autores pertenecían a la Hermandad Nacional de la Guardia de Franco y la Juventud Española en Pie. El atentado fue la respuesta de esta organización pro fascista en el número posterior al 20 de noviembre de 1976 de El Papus, que había publicado una sátira en referencia a la concentración celebrada en Madrid para conmemorar el primer aniversario de la muerte del dictador Franco.

En protesta por el atentado, se celebró una manifestación que reunió 6.000 personas y que salió de la sede de la revista, pasando por la plaza de Catalunya y la plaza de Sant Jaume, hasta el edificio del Gobierno Civil, donde se entregó un manifiesto de protesta contra el atentado. Después de unas semanas sin publicarse, el 8 de octubre de 1977 El Papus volvía a ver la luz con una fotografía de los efectos del atentado y el titular «La visita del rencor» , mientras que el editorial llevaba por título «Vosotros fascistas, sois los terroristas». Poco después del atentado, 13 personas fueron detenidas, todas ellas conocidas por la violencia practicada contra el cambio democrático.A pesar de todo la sentencia del caso es un reflejo de la muy deficiente investigación policial ante los hechos. Los procesados sólo fueron condenados a varios meses de cárcel por un delito de tenencia de explosivos.

PERIODO: TRANSICIÓN

3. Rambla de Canaletes

En este punto de la Rambla fue detenido Andreu Nin, dirigente del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) que fue ilegalizado tras los Fets de Maig (Hechos de Mayo) de 1937. Una vez detenido, Nin fue asesinado por agentes soviéticos. Desde 1983 hay una placa conmemorativa, en memoria de Nin, en este lugar.

Tras los Fets de Maig (Hechos de Mayo) de 1937, el gobierno de la República inició una fuerte represión contra el POUM, la CNT y la FAI. A finales de mayo se cerró el órgano de prensa del POUM, La Batalla, y el 16 de junio se firmó un decreto para la disolución del partido. El mismo día 16 fue detenido su Comité Ejecutivo, los redactores de La Batalla y cuarenta destacados militantes. Todos ellos fueron conducidos a Valencia, menos su líder, Andreu Nin, que desapareció tras su detención en la Rambla número 128.

Andreu Nin fue trasladado a la prisión de Alcalá de Henares, donde intentaron extraerle una confesión de culpabilidad y el reconocimiento de la relación entre el POUM y los agentes de Franco y Hitler. Su detención no se hizo pública hasta el 22 de junio. Durante su cautiverio fue torturado y finalmente asesinado en un punto desconocido de la carretera entre Alcalá y Perales de Tajuña. La prensa del día 25 de junio divulgó que se había celebrado el juicio contra los miembros del POUM y el mismo Andreu Nin. Sin embargo, en octubre de 1938 se publicaba una resolución en la que se determinaba que las pruebas contra Andreu Nin eran falsas y por lo tanto el acusado era inocente.

Andreu Nin (1892-1937) había sido uno de los máximos representantes del socialismo revolucionario en España. En 1935 se convirtió en secretario general del POUM, nacido de la unión del Bloque Obrero Campesino (BOC) y la Izquierda Comunista. Durante la guerra fue consejero de Justicia de la Generalitat de Cataluña entre septiembre y diciembre de 1936, desde donde creó los Tribunales Populares y concedió la mayoría de edad civil a los 18 años.

PERIODO: GUERRA CIVIL

4. Iglesia de Sant Agustí

En 1971, en las postrimerías de la dictadura franquista, la iglesia de Sant Agustí fue el escenario de la fundación de la Assemblea de Catalunya (Asamblea de Cataluña), organización que unió diferentes fuerzas que tenían en común el descontento hacia el régimen franquista.

El 7 de noviembre de 1971 tuvo lugar en esta iglesia la primera sesión de la Assemblea de Catalunya, plataforma unitaria de lucha contra el franquismo. Fue constituida en la clandestinidad con un programa que contenía cuatro puntos básicos: libertades políticas, amnistía para los presos políticos, restablecimiento provisional del Estatuto de Autonomía de 1932 y coordinación con el resto de fuerzas democráticas del Estado español. Este programa quedó sintetizado en el eslogan «Libertad, Amnistía y Estatuto de Autonomía» que se convirtió en punto de referencia para toda la disidencia pro-democrática catalana. La Assemblea de Catalunya surgió como plataforma cívica donde los partidos políticos compartían mesa con sindicatos, asociaciones de vecinos y todo tipo de entidades de la sociedad civil.

La Assemblea desarrolló una importante labor a la hora de extender la unidad de acción y la protesta en todo el territorio catalán, convirtiéndose en el principal marco de coordinación del antifranquismo y liderando las principales movilizaciones populares de aquellos años. La Assemblea de Catalunya, sin embargo, no logró la incorporación de los sectores más moderados de la oposición democrática, que la consideraban demasiado de izquierdas a pesar de su amplia pluralidad política. La Assemblea representó un hito pionero en todo el Estado español en cuanto acción unitaria de fuerzas pro-democráticas. Impulsó numerosas movilizaciones, campañas y acciones políticas de carácter unitario pero sufrió también importantes golpes represivos como el del 28 de octubre de 1973 cuando 113 miembros de la Comisión Permanente de la Assemblea fueron detenidos por la policía mientras celebraban una reunión clandestina en la La iglesia de Santa Maria Mitjancera.

PERIODO:  DICTADURA

5. Teatro del Liceu

El Teatro del Liceu acogió el día 19 de octubre de 1938 un concierto benéfico de Pau Casals para la Sociedad de Ayuda a los Niños. El violonchelista leyó unas palabras pidiendo ayuda para la adquisición de ropa, alimentos y medicamentos para los niños y los ancianos que estaban sufriendo las consecuencias de la Guerra Civil.

Pau Casals, músico catalán con una gran proyección internacional, mostró siempre una actitud de defensa de la paz y la libertad y una clara implicación en acciones humanitarias, ofreciendo numerosos conciertos benéficos, como el que tuvo lugar en el Teatro del Liceu en plena Guerra civil. Este fue el último concierto de Pau Casals en Cataluña y España antes de exiliarse, y lo hizo para recaudar fondos a beneficio de la Sociedad de Ayuda a los Niños. El músico estuvo acompañado por la Orquesta Nacional de Conciertos dirigida por el maestro Pérez Casas. En la media parte del concierto, el violonchelista leyó unas palabras dirigidas al pueblo americano pidiendo ayuda para la adquisición de ropa, alimentos y medicamentos para los niños y los ancianos. El Teatro del Liceu estaba totalmente lleno, y entre los asistentes se encontraba el presidente de la República, Manuel Azaña y el jefe de gobierno, Juan Negrín. También asistieron los representantes de los poderes civiles y militares de la República y de la esfera intelectual y artística. Después del concierto, Pau Casals se reunió en el Círculo del Liceu con las autoridades asistentes y otras personalidades del mundo político, que lo felicitaron por su actuación y por su compromiso con el pueblo catalán.

Con el triunfo franquista, Pau Casals abandonó España y pasó a Francia, estableciéndose en Prada de Conflent. Durante la Segunda Guerra Mundial continuó llevando a cabo conciertos benéficos para ayudar a sus compatriotas exiliados, especialmente los confinados en campos de concentración. Este compromiso con los derechos humanos provocó que fuera propuesto como Premio Nobel de la Paz en 1958 y que en 1971 compusiera el himno de las Naciones Unidas.

PERIODO: GUERRA CIVIL

6. Parque de Artillería de les Drassanes

El Parque de Artillería de las Drassanes -antiguas atarazanas- fue uno de los últimos lugares donde fueron vencidos los militares sublevados el 19 de julio de 1936, cuando se produjo el alzamiento que significó el inicio de la Guerra Civil española. Los enfrentamientos en este punto duraron más de 24 horas.

La mañana del 19 de julio de 1936, con el ejército sublevado en la calle, algunos suboficiales de la guarnición de Parque de Artillería de las Drassanes que estaban afiliados a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) desobedecieron las órdenes de sublevación e intentaron hacerse con el control del cuartel desde el interior. Facilitaron la entrada al edificio de un grupo de anarquistas y se apoderaron de ametralladoras, fusiles y granadas. Esta acción obligó a los oficiales y soldados sublevados a refugiarse en otra parte del edificio. El armamento incautado, entregado a los fieles a la República, sería de gran utilidad para el acoso de las Dependencias Militares y Drassanes siendo este último el último emplazamiento que se rindió.

El hecho de que el cuartel de Drassanes recibiera el apoyo de las Dependencias Militares (actualmente el edificio del gobierno militar) y de unas ametralladoras colocadas en la base del monumento a Cristóbal Colón, conllevó a los partidarios de la República una gran dificultad poder conquistarlo. Durante la noche del mismo día 19, los anarquistas avanzaron posiciones y colocaron barricadas frente al cuartel para poder realizar el ataque definitivo a las Drassanes la madrugada del día 20.

Ya por la mañana del día 20, un grupo de asalto llegó hasta la puerta trasera del edificio e inició el ataque, el cual fue rechazado por una ametralladora, ocasionando una veintena de bajas entre guardias y ciudadanos. Acto seguido, este grupo de asalto recibió la ayuda de los que habían tomado, momentos antes, las Dependencias Militares. El teniente José M. Colubí, que se encontraba al frente del cuartel, accedió a la rendición con la condición de ser entregado, junto con sus soldados, a las fuerzas de orden público. Sin embargo, los asaltantes no respetaron el acuerdo y mataron al teniente ya otros soldados como venganza por la muerte, durante el asalto al cuartel, de Francisco Ascaso, líder anarcosindicalista de la CNT-FAI, sin que las fuerzas de orden público pudieran controlar la situación.

Terminada la guerra, una parte de los cuarteles fue derribada. Desde el año 1941 el edificio de las antiguas atarazanas acoge la sede del Museo Marítimo de Barcelona.

PERIODO: GUERRA CIVIL

7. Palacio de la División (Capitanía General de la IV Región Militar)

El 19 de julio de 1936, día en que los militares sublevados salieron a la calle en Barcelona, el general Manuel Goded viajó desde Mallorca hasta la capital catalana con el objetivo de redirigir el alzamiento que estaba fracasando. Una vez llegado a Barcelona se desplazó al Palacio de la División (Capitanía General), desde donde intentó aplicar diversas estrategias de lucha que fracasaron.

A las 8 de la mañana del 19 de julio de 1936, con el levantamiento militar iniciado pero no proclamado, en las dependencias del Palacio de la División el general Fernández Burriel pidió al general Francisco Llano de la Encomienda -máxima autoridad militar en Cataluña-que se uniera a los sublevados, pero este se negó por fidelidad a la República. Cuando el general Manuel Goded, comandante militar de las Islas Baleares y partidario del alzamiento, tuvo bajo control Mallorca, se desplazó hasta Barcelona para poner fin a la descoordinación reinante entre las tropas sublevadas Cuando llegó al Palacio de la División destituyó y detuvo al general Llano de la Encomienda.

Al recibir los informes sobre la lucha en la calle comprobó que la situación era crítica, pues ninguno de los objetivos de las tropas rebeldes habían sido alcanzados: el Palacio de la Generalitat, la Conselleria de Gobernación, el edificio de la Telefónica ni las emisoras de radio. Mientras tanto, un grupo numeroso de ciudadanos y de guardias de asalto republicanos hacían caso de la arenga pronunciada por el comandante Frederic Escofet, desde el balcón de la Comisaría General de Orden Público, animándoles a acosar el Palacio de la División. Entonces el general Goded se puso en contacto con el general José Aranguren, jefe de la Guardia Civil, para que se sumara al golpe, pero este se negó. Ante la negativa, fue el propio Goded quien telefoneó a la Conselleria de Gobernación para negociar su rendición con la sola condición de que se entregaría únicamente a la Guardia Civil. A continuación, los mandos y los soldados fueron trasladados a la Conselleria de Gobernación. En cuanto al general Goded, fue trasladado al Palacio de la Generalitat ante el presidente Lluís Companys que les esperaba en su despacho.

PERIODO: GUERRA CIVIL

8. Ayuntamiento de Barcelona

La sede del Ayuntamiento de Barcelona es, junto con el Palacio de la Generalitat, uno de los edificios históricos que ha vivido más episodios de la historia de la ciudad. El 14 de abril de 1931, por ejemplo, Lluís Companys tomó posesión del cargo de alcalde y proclamó la República desde el balcón del Ayuntamiento de Barcelona. Casi 50 años más tarde, el 19 de abril de 1979, Narcís Serra, del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), fue nombrado el primer alcalde elegido democráticamente desde el año 1939.

Las elecciones municipales convocadas el día 12 de abril de 1931 se convirtieron en un plebiscito entre la república y la monarquía. El día 14 se conocían los resultados, que daban la victoria a la oposición. En la ciudad de Barcelona Esquerra Republicana de Catalunya alcanzaba la mayoría. El día 14 de abril, Lluís Companys tomó posesión del cargo de alcalde y proclamó la República en Cataluña desde el balcón del Ayuntamiento,a la vez que izaba la bandera republicana. A medida que se conocía la noticia, la euforia estalló portodas partes y las manifestaciones de alegría llenaron la ciudad. La proclamación de la República fue acogida con estallidos de alegría porque representaba la esperanza de una nueva España más moderna y justa, mientras que el rey Alfonso XIII iniciaba un exilio voluntario.

El 4 de abril de 1979 tuvieron lugar las primeras elecciones municipales desde la Guerra Civil. En Barcelona ganó el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) con Narcís Serra al frente. El 19 de abril se llevó a cabo la toma de posesión del cargo y a continuación, el Presidente de la Generalitat hizo entrega a Serra del bastón de primer mandatario de la ciudad, conlo que este fue el primer alcalde de Barcelona elegido democráticamente desde 1939. Los objetivos estratégicos del gobierno municipal fueron, por un lado, sanear la hacienda, que estaba gravemente hipotecada por la gestión de los últimos años y, por otro, plantear un nuevo modelo urbanístico y una nueva carta municipal adecuada al nuevo ordenamiento jurídico. Además, existían necesidades urgentes que no habían satisfecho los anteriores consistorios, como los servicios sociales, una política de asistencia sanitaria de proximidad, espacios verdes o instalaciones deportivas.

PERIO: II REPÚBLICA – TRANSICIÓN

9. Palacio de la Generalitat

El Palacio de la Generalitat de Cataluña, como sede del gobierno catalán, ha sido escenario de diversos hechos cruciales de la historia contemporánea del país. El 14 de abril de 1931 Francesc Macià proclamó desde el balcón del palacio la República Catalana. Años más tarde, durante el levantamiento militar del 19 de julio de 1936 que significó el inicio de la Guerra Civil española, el sublevado general Goded, tras ser detenido, fue conducido al Palacio de la Generalitat donde emitió un comunicado para la radio anunciando su rendición. Cuarenta años después, en el balcón del palacio se vivió uno de los episodios más recordados de la historia de Cataluña y que recogieron las cámaras de televisión: el regreso de Josep Tarradellas como presidente de la Generalitat restituida, que pronunció la histórica frase «Ciudadanos de Cataluña, ya estoy aquí «.

El 14 de abril de 1931, poco después de que Lluís Companys proclamase la República desde el balcón del Ayuntamiento, Francesc Macià, que tomó posesión del Gobierno de Cataluña, proclamó la República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica. Con este gesto quería otorgar centralidad a la cuestión catalana apostando por un proceso de federalización de los territorios que integraban el Estado español. En consecuencia se iniciaron intensos contactos con el nuevo gobierno republicano español y el presidente provisional Niceto Alcalá Zamora. El día 17 llegaban a Barcelona tres ministros del gobierno español para negociar y consensuar una salida política a la proclama de Macià, lo que supuso la renuncia a la vía federalista. A cambio instauraba un poder autonómico, que adoptaba el nombre histórico de Generalitat de Cataluña, que había que dotar al país de un estatuto de autonomía, y que posteriormente debían refrendar los catalanes y aprobar las Cortes Españolas.

Cinco años más tarde, el 19 de julio de 1936, al inicio de la Guerra Civil española, una vez detenido el general Goded en el Palacio de la División, el presidente Companys ordenó que fuera conducido a su despacho del Palacio de la Generalitat. Companys le exigió que comunicara por radio la rendición y pidiera a los militares sublevados el cese de los combates. En un principio se negó a anunciar el fracaso del alzamiento militar, pero finalmente accedió. Por radio, comunicó su detención y libró de cualquier compromiso a sus soldados, para evitar más muertes. Acto seguido, el presidente Companys anunció que la rebelión había sido sofocada y elogió a las fuerzas institucionales y civiles que habían defendido el gobierno.

Décadas después, una vez muerto el dictador, el Palacio de la Generalitat vivió el retorno del presidente Josep Tarradellas el día 23 de octubre de 1977. En las primeras elecciones democráticas de 1977, en Cataluña el triunfo de los partidos políticos que incluían en sus programas reivindicaciones rupturistas y autonómicas fue abrumador. Para tomar la iniciativa política, el presidente español Adolfo Suárez reconoció la legitimidad histórica del presidente de la Generalitat en el exilio, que el 27 de junio viajó a Madrid donde se entrevistó con Suárez y con el rey Juan Carlos I. Tarradellas negoció así el restablecimiento formal de la Generalitat al margen de la Asamblea de Parlamentarios votados en las elecciones del 197. El 23 de octubre de 1977, Tarradellas llegó a Barcelona y una vez en el balcón de la Generalitat pronunció unas palabras que han pasado a la historia: «Ciudadanos de Cataluña, ya estoy aquí». Al día siguiente, en presencia de Adolfo Suárez, tomó posesión del cargo de presidente de la Generalitat provisional.

PERIODO: II REPÚBLICA, GUERRA CIVIL, TRANSICIÓN

10. Bar del Pi

El 23 de julio de 1936, representantes de diferentes partidos socialistas y comunistas se reunieron en el Bar del Pi, en la plaza de Sant Josep Oriol, para formar el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC). Hoy el Bar del Pi continúa abierto y en su interior se puede ver una placa conmemorativa colocada en 2001 con motivo del 65 aniversario de la fundación del PSUC.

A raíz de los hechos del 6 de octubre de 1934, las organizaciones catalanas de izquierdas crearon el Front d’Esquerres y un Comité de Enlace de los diversos partidos obreros de Cataluña. Este programó la fundación del PSUC el día 26 de agosto de 1936, pero el levantamiento militar que supuso el inicio de la Guerra Civil española aceleró su proceso y los cuatro partidos que formaban parte de él (Partit Comunista de Catalunya, Federació Catalana del PSOE, Partit Català Proletari y Unió Socialista de Catalunya) nombraron a sus representantes para la constitución del primer comité ejecutivo. Joan Comorera fue nombrado secretario general de la organización. Se creaba así, un partido marxista leninista con autonomía frente al Partido Comunista de España (PCE) dado que se convirtió en la Sección Catalana de la Internacional Comunista, rompiendo así un principio intocable de esta organización: «Un Estado, un partido».

Durante la Guerra Civil española, el PSUC se convirtió en un agente clave. El 21 de julio de 1936 se creó el Comité Central de Milicias Antifascistas, donde el PSUC hizo el papel de sintetizar las opiniones a favor de un objetivo principal: ganar la guerra los fascistas y conseguir así una democracia más sólida y avanzada en derechos sociales. Esto lo hizo enfrentarse a la CNT-FAI, más partidarias de hacer la revolución. El PSUC fue adquiriendo cada vez más importancia y pasó de 6.000 afiliados en 1936 a 60.000 al año siguiente. Este peso político y social durante el conflicto bélico viene dado tanto por el papel de organizador en medio del caos revolucionario como por la identificación de los comunistas con la ayuda que la República recibía de la URSS.

Al terminar la Guerra Civil, el PSUC siguió activo en el exilio. En 1948 abandonó la lucha armada para continuar con la política clandestina. A partir de los años sesenta, después de reestructuraciones ideológicas y organizativas, se convirtió en uno de los partidos más importantes de la oposición antifranquista en Cataluña y, más tarde, de la transición democrática.

PERIODO: GUERRA CIVIL

11. Parroquia de Sant Felip Neri

La Plaza de Sant Felip Neri fue gravemente afectada por el durísimo ataque que la aviación fascista efectuó contra el centro de la ciudad de Barcelona el día 30 de enero de 1938, causando la muerte a 210 personas y heridas a 125. Parte de la parroquia de Sant Felip Neri se hundió causando varios muertos entre los niños del barrio y de otros puntos de España que estaban refugiados en la parroquia. 

El 30 de enero los barceloneses se levantaron con el sonido de la alarma antiaérea, que continuaría sonando hasta las doce del mediodía. El primer bombardeo comenzó a las 9.00h. y el segundo alrededor de las 11.30h. Se lanzaron bombas de gran potencia y capacidad destructiva, muchas de 250 kg. El lugar más afectado por estos ataques fue el núcleo antiguo de la ciudad, entre el Parlamento de Cataluña y la Catedral, es muy probable que el objetivo de los ataques fuera destruir el Palacio de la Generalitat, que no sufrió ningún daño.

Uno de los puntos más afectados fue la plaza de Sant Felip Neri, donde el sótano de la sacristía se había acondicionado como refugio. En este espacio Protección de Menores acogía más de una veintena de niños del resto de España que habían llegado a Barcelona huyendo de los ocupantes, así como otros niños vecinos del barrio. La bóveda del refugio parecía ser de piedra como las paredes, pero era una falsa bóveda de ladrillo y al caer un obús todo el espacio se hundió. En la misma plaza dos casas más fueron derruidas y la fachada de la iglesia quedó acribillada por la metralla de las bombas, tal como hoy en día todavía se puede observar. Después de la guerra las autoridades franquistas difundieron la idea de que estas marcas eran de fusilamientos perpetrados por la República.

A partir de este bombardeo, que causó más de 200 víctimas mortales, se intentó negociar para evitar este tipo de ataque indiscriminado. El gobierno republicano contactó con el gobierno británico para intentar que la comunidad internacional intimidara a la causa franquista. Se consiguió que durante el mes de febrero prácticamente no hubiera ataques, pero el mes de marzo se produjeron nuevos ataques y de unas dimensiones superiores.

PERIODO: GUERRA CIVIL

12. Catedral de Barcelona

Durante la madrugada del 19 de julio de 1938 seis aviones italianos bombardearon la ciudad. El ataque causó 3 muertos y la destrucción de la cúpula de Santa Eulalia de la Catedral.

El 19 de julio, a las 2.30h, seis aviones italianos Savoia S.81 iniciaron un ataque sobre la ciudad de Barcelona seguido de una segunda incursión en las 4.15h. Entre las zonas afectadas destaca la cúpula de Santa Eulalia de la Catedral de Barcelona, donde una bomba de 150 kg. cayó sobre esta obra gótica del siglo XIII y elemento simbólico de la ciudad.

Durante la guerra, y por iniciativa de Carles Pi i Sunyer, Consejero de Cultura de la Generalitat de Catalunya que anteriormente había sido alcalde de Barcelona, se llevaron a cabo diversas acciones para proteger el patrimonio cultural y artístico de la ciudad. Se evitan así que grupos de incontrolados quemaran edificios eclesiásticos como el monasterio de Pedralbes o la catedral, pero no fue posible salvaguardar el patrimonio ante los ataques de la aviación enemiga. Sin embargo, en algunos casos se llevaron a cabo obras para proteger monumentos y las fachadas de algunos edificios, para evitar que la metralla de las bombas aéreas las estropeara.

El bombardeo sobre la catedral no ocasionó desperfectos en la tumba de Santa Eulalia justamente por las medidas de protección a las que había sido sometida, pero sí afectó a una de las bóvedas del interior, el corazón, algunas capillas laterales y varios vitrales que no resistieron la explosión, así como valiosas obras de arte. Tras la Guerra Civil, los entornos de la catedral fueron sometidos a una profunda transformación urbanística como consecuencia de los destrozos provocados por el conflicto bélico. La avenida de la Catedral se ensanchó considerablemente y algunos edificios nobles se desmontaron piedra a piedra para ser reconstruidos en nuevos emplazamientos del Barrio Gótico.

PERIODO: GUERRA CIVIL

Gràcia

Un paseo por el popular barrio de Gràcia recorriendo las huellas de la Guerra Civil y la transición democrática, acabando en un monumento que ha cambiado de significado a lo largo del tiempo.

1. Plaza de les Dones del 36 (Mujeres del 36)

Esta plaza está dedicada a las Mujeres del 36, una denominación genérica para todas aquellas mujeres y niñas que vivieron de manera comprometida la Segunda República, la Guerra Civil, el exilio, la represión franquista e incluso el horror nazi. Ciudadanas que se implicaron en la defensa de la legalidad republicana, las libertades, los valores democráticos y los derechos de las mujeres.

Durante la Segunda República (1931-1939) este colectivo heterogéneo de mujeres defendió una sociedad más justa e igualitaria desde diversos ámbitos: la enseñanza, la política, el sindicalismo, etc. Durante la Guerra Civil (1936-1939) participó activamente en la defensa de las libertades, tanto en el frente como en la retaguardia. Y durante la dictadura franquista (1939-1975) sufrió la represión del régimen y muchas de ellas fueron privadas de libertad.

En 1997 se fundó la asociación «Les Dones del 36» (Mujeres del 36) con la voluntad de reunir diferentes voces femeninas que habían jugado un papel destacado en la defensa de estos valores. Después de décadas de silencio impuesto durante la dictadura y los primeros años de la democracia, se quiso otorgar un lugar reivindicativo a las luchadoras anónimas para que pudieran transmitir su experiencia a la ciudadanía, especialmente a las generaciones más jóvenes. La asociación estaba integrada por mujeres entre los 60 y -mayoritariamente- los 80 años, que habían sido milicianas, enfermeras, exiliadas, trabajadoras de fábricas en sustitución de los hombres que estaban en el frente, miembros de partidos políticos de izquierda, etc. La asociación nació como un proyecto de un año pero al recibir el premio Maria Aurèlia Capmany en 1997 -que otorga el Ayuntamiento de Barcelona anualmente- se convirtió en un trabajo comprometido de 10 años, hasta que la edad avanzada de las integrantes obligó a su retirada.

El mes de agosto de 2009 se inauguró esta plaza no sin polémica ya que las rejas que cierran el acceso durante la noche fueron interpretadas por el vecindario como un impedimento al libre uso del espacio público. Las integrantes de la asociación «Les Dones del 36» también se quejaron formalmente a la administración apuntando que las rejas les recordaban a la represión franquista. Pese a las críticas, desde que fue inaugurada la plaza se ha convertido en un espacio importante para la celebración de actos culturales y cívicos en la villa de Gracia.

PERIODO: GUERRA CIVIL

2. Refugio antiaéreo de la Plaza del Diamant

Durante la Guerra Civil española (1936-1939) en Barcelona se construyeron más de 1.400 refugios antiaéreos para proteger a la población de los bombardeos fascistas. El de la plaza del Diamant fue construido por los vecinos del barrio y tiene una profundidad de 12 metros bajo tierra.

El refugio de la plaza del Diamant, excavado a pico y pala, fue uno de los más grandes de la ciudad. Está formado por un entramado de 250 metros de túneles que se extendían por el subsuelo de la plaza y la calle de las Guilleries, con capacidad para unas 200 personas. Las paredes están revestidas de ladrillos y se utilizó la técnica de la bóveda catalana como en la mayoría de refugios excavados en la ciudad. El refugio disponía de bancos de piedra, inodoros y una pequeña enfermería.

El espacio se redescubrió en 1992 cuando se construía una estación eléctrica y, gracias a las demandas de los vecinos del barrio, se conservó para hacerlo visitable con un claro objetivo pedagógico. Durante los trabajos de rehabilitación se recuperó el segundo acceso al refugio y se renovó el alumbrado. También se instalaron dos tragaluces de vidrio en las entradas para garantizar la entrada de luz y la ventilación en el refugio. Actualmente, se realizan visitas guiadas que gestiona el Taller de Historia de Gràcia.

La Plaza del Diamante es un espacio emblemático de la Guerra Civil. Aparte del refugio, esta plaza dio título a una de las obras más célebres de la literatura catalana contemporánea ambientada en la época de la Segunda República y la Guerra Civil: «La Plaça del Diamant» de Mercè Rodoreda.

PERIODO: GUERRA CIVIL

3. Refugio antiaéreo de la Pza. de la Revolució

A través del aparcamiento subterráneo, podremos acceder a una parte del refugio excavado en este punto del barrio de Gracia durante la Guerra Civil española (1936-1939) para proteger a los vecinos de los bombardeos aéreos.

Este refugio, como la mayoría de los 1.400 que se excavaron en la ciudad, fue construido por los propios vecinos del barrio, que se organizaron en una junta para la adquisición del material de construcción y para establecer los turnos de voluntarios. Según la documentación que se ha conservado, parece que fue uno de los refugios mejor organizados de la zona. Una vez terminada la construcción, la Junta de Vecinos se dirigió a sus miembros para informarles del funcionamiento de la instalación. Los vecinos tenían una tarjeta de usuario que servía para asignar la puerta de acceso y el asiento que correspondía a cada uno.

El refugio salió a la luz en 1994 durante las obras de construcción del aparcamiento subterráneo. Las obras no se detuvieron y el refugio desapareció casi todo a excepción de una parte de las galerías que hoy se pueden visitar desde la cuarta planta, previa petición de la llave de la puerta de acceso al vigilante del parking.

PERIODO: GUERRA CIVIL

4. Paseo de Sant Joan

Los domingos 1 y 8 de febrero de 1976 se produjeron las primeras grandes manifestaciones tras la muerte de Franco. La ciudadanía salió a la calle reclamando «libertad, amnistía y Estatuto de Autonomía» en varios sitios de la ciudad. Uno de los puntos que concentró más manifestantes fue el paseo de Sant Joan (San Juan), donde la policía llevó a cabo fuertes cargas.

Pocos meses después de la muerte de Franco, numerosas organizaciones ciudadanas con la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) al frente decidieron tomar la calle para exigir al gobierno de Arias Navarro un verdadero proceso hacia la democracia. El 1 de febrero de 1976 se convocó una manifestación para pedir la amnistía para los presos políticos y el domingo siguiente se convocó otra en la que se incorporó la reivindicación de los derechos políticos y las libertades nacionales de Cataluña.

A pesar de la prohibición de las autoridades, la ciudadanía acudió masivamente a la primera manifestación que se debía iniciar en el actual paseo de Lluís Companys (entonces Víctor Pradera) que originó cargas policiales contra los peatones que estaban en esa área. Entonces, se extendió la consigna que la concentración se reprodujera en la confluencia de la Travessera de Gràcia con el paseo de Sant Joan (entonces General Mola), donde hacia las 11 de la mañana se reunieron entre 4.000 y 12.000 personas, según las fuentes de la época. Estas avanzaron hasta la calle de Rosselló donde les esperaba un gran despliegue policial. Los manifestantes se sentaron en el suelo para mostrar su pacifismo pero la policía cargó contra todos ellos con porras, balas de caucho y botes de humo, provocando la dispersión de los manifestantes hacia otros puntos de la ciudad. El momento de la carga fue captado por la cámara de varios fotógrafos, y aquellas imágenes son hoy un documento histórico.

En la manifestación del domingo 8 de febrero, los enfrentamientos con la policía se reprodujeron en varios puntos de la ciudad y el paseo de Sant Joan volvió a ser escenario de graves disturbios que provocaron numerosos detenidos y heridos de diversa consideración. La represión del gobierno no logró debilitar la causa democrática sino que la reforzó. Durante las semanas siguientes aumentaron los sectores en huelga y varios ayuntamientos y entidades se pronunciaron en favor de la amnistía. Pero no fue hasta el nombramiento del presidente Adolfo Suárez que aparecerían las primeras muestras de apertura: el 14 de octubre de 1977 las primeras Cortes democráticas aprobaron un proyecto definitivo de amnistía.

PERIODO: TRANSICIÓN

5. Fábrica Elizalde

Durante la Guerra Civil española, la fábrica Elizalde -situada en Paseo de Sant Joan entre Còrsega y Rosselló- pasó de producir automóviles y motores de avión a fabricar bombas y motores para la aviación republicana. La fábrica fue objetivo de los bombardeos fascistas.

Con el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936, se inició una revolución que provocó un cambio en las relaciones de propiedad y los obreros pasaron a gestionar un gran número de empresas hasta el final de la guerra. Para poner orden a la situación, el 24 de octubre de 1936 se aprobó el Decreto de Colectivizaciones y Control Obrero de la Generalitat de Cataluña que fijaba, entre otras normas, la colectivización de las empresas con más de cien obreros y daba libertad de decisión a las empresas más pequeñas.

En 1937 la Fábrica Elizalde fue colectivizada con el nombre de SAF 8 y destinada a fabricar bombas de aviación y el motor ruso M25 por aviones. Por su valor estratégico, la fábrica fue objetivo de los bombardeos fascistas. El 13 de febrero de 1937 Barcelona sufrió el primero de los 194 bombardeos sufridos durante la guerra, el crucero italiano Eugenio di Savoia disparó por primera vez sobre la ciudad, provocando 18 víctimas. La derecha del Eixample fue una de las zonas más afectadas y en el paseo de Sant Joan (entonces paseo de Fermín Galán) la fábrica Elizalde recibió varios impactos de proyectiles, aunque no ocasionaron grandes desperfectos.

Después de la guerra, la fábrica Elizalde continuó produciendo motores de aviación. El año 1951 el gobierno franquista decretó su integración en la Empresa Nacional de Motores de Aviación SA (ENMASA) cuando la fábrica ya había sido trasladada al barrio de Sant Andreu. Las instalaciones del Eixample fueron derribadas y el mes de octubre de 1964 se inauguró el Grupo de Viviendas del Paseo del General Mola, un total de cuatro bloques con 288 viviendas construidas a iniciativa de una entidad bancaria.

PERIODO: GUERRA CIVIL

6. Cinc d’Oros

La confluencia de la avenida Diagonal con el paseo de Gràcia se ha ido constituyendo como un espacio de memoria a lo largo del siglo XX. Pocos meses antes de estallar la Guerra Civil se inauguró un monumento a la República que con la derrota republicana fue modificado para dedicarlo a la victoria franquista. La recuperación de la democracia dio paso al cambio de nombre de la plaza que hoy se llama Joan Carles I, pero no fue hasta el año 2011 que se retiró la estatua de la victoria colocada por el régimen franquista.

El 12 de abril de 1936 se inauguró en la plaza conocida como el Cinc d’Oros (por la imagen que formaban las farolas colocados en el centro que recordaban la figura del cinco de oros del juego de cartas) un monumento a la figura de Francesc Pi y Margall, presidente de la Primera República española. El obelisco es obra de los arquitectos Adolf Florensa y Josep Vilaseca, y fue coronado con la escultura «Flama» (Llama) de Josep Viladomat, que representaba una mujer desnuda con una gorra frigia -símbolo de la República- y una rama de laurel en la mano. En la parte inferior del monumento se colocó un medallón con la efigie de Pi y Margall. Pocos meses después, durante el levantamiento militar del 19 de julio de 1936, el Cinc d’Oros fue escenario de los primeros enfrentamientos entre los militares rebeldes de los cuarteles de Pedralbes y Sant Andreu y militantes obreros. Los soldados fueron dispersados y algunos abandonaron sus armas en la huida.

Terminada la guerra, con la victoria franquista, el ayuntamiento rebautizó la plaza con el nombre de la Victoria y se retiraron el medallón y la escultura de la República. Al pie del obelisco se instaló un escudo de la Falange y la escultura que había quedado en segundo lugar cuando se hizo el concurso para el monumento original, obra de Frederic Marès, que también representaba una mujer, ésta con el brazo alzado. Un águila imperial culminaba el obelisco, de ahí que popularmente se la denominara la plaza del loro. El 26 de enero de 1940, primer aniversario de la ocupación franquista de Barcelona, se inauguró el monumento, uno de los primeros ejemplos del monumentalismo propagandístico al servicio del régimen.

Con la victoria de las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial, el régimen franquista optó por retirar buena parte de la simbología fascista del espacio público. En el caso del Cinc d’Oros, retiró el águila y el emplazamiento pasó a ser conocido como la «plaza del lápiz». Durante la posguerra, el monumento no se escapó de las acciones del movimiento antifranquista, que atentó en él repetidas veces, y durante la transición fue escenario de manifestaciones en favor de las libertades y la amnistia. Con la recuperación de la democracia, el 14 de diciembre de 1979 la inscripción que homenajeaba los militares sublevados y el escudo franquista fueron arrancados por un grupo de personas. Y el 27 de febrero de 1981, la plaza recibió el nombre oficial de Juan Carlos I.

El 14 de julio de 1990, la escultura original «Flama» (Llama) volvió al espacio público, pero fuera de su emplazamiento: en la plaza de Llucmajor del distrito de Nou Barris, donde se puede ver actualmente. La deslocalización de este monumento ha fomentado que varias voces hayan reclamado que se vuelva a instalar en la plaza del Cinc d’Oros, pero los vecinos de Nou Barris se oponen y defienden que la estatua ya está identificada con este distrito barcelonés. En cuanto a la estatua de la Victoria de Frederic Marès, fue retirada del pie del obelisco por el Ayuntamiento el 30 de enero de 2011, en ​​cumplimiento de la llamada ley de la memoria histórica.

PERIODOS: II REPÚBLICA, GUERRA CIVIL, DICTADURA, TRANSICIÓN

Horta-Guinardó

Ruta por uno de los distritos más elevados de la ciudad que nos ofrece incomparables vistas de Barcelona desde el Turó de la Rovira, donde hallaremos los restos de una batería antiaérea construida durante la Guerra Civil.

1. Hospital de Sant Pau

Al inicio de la Guerra Civil española, la Generalitat de Cataluña confiscó el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau que pasó a ser de gestión pública hasta el fin del conflicto bélico. Durante este periodo se realizaron importantes avances médicos, sobre todo en el campo de la cirugía.

La construcción del recinto modernista del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, obra de Lluís Domènech i Montaner, se inició en 1902 pero este no se inauguró hasta el año 1930 cuando entraron en funcionamiento los 20 pabellones comunicados entre sí por pasillos subterráneos, distribución que respondía a las necesidades médicas higienistas de principios del siglo XX. El centro pronto gozó de un gran prestigio por la calidad de sus instalaciones y de sus médicos.

El 27 de julio de 1936, pocos días después del inicio de la guerra, el gobierno catalán confiscó el centro, que pasó a denominarse Hospital General de Catalunya ya ser gestionado por la conselleria de Sanidad y Asistencia Social, dirigida por el anarquista Pedro Herrera. Esta iniciativa de la Generalitat en tiempos de guerra respondía a la voluntad de dar acceso a una sanidad pública y de calidad a toda la población. El cuerpo facultativo del hospital aceptó públicamente la nueva organización administrativa y ofreció su máxima colaboración a las autoridades.

Durante este período de gestión pública, que duró hasta 1939, se hicieron importantes avances médicos, un ejemplo es la técnica de cirugía de guerra ideada por el doctor Josep Trueta, jefe de servicio del Hospital, que después se aplicó masivamente durante la Segunda Guerra Mundial. Se trataba de un método para tratar fracturas y heridas abiertas evitando la gangrena y la consiguiente amputación de los miembros afectados. Con la victoria franquista, el doctor Trueta se exilió en Francia e Inglaterra mientras que varios médicos del hospital fueron depurados por las nuevas autoridades y separados a la fuerza de su profesión.

En 1997 el conjunto modernista del hospital fue declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y hoy acoge la sede de varias instituciones y ofrece visitas turísticas guiadas.

PERIODO: GUERRA CIVIL

2. Batería antiaérea del Turó de la Rovira

En la cima del Turó (colina) de la Rovira, desde donde se divisa una extensa parte de Barcelona, se instalaron durante la Guerra Civil unas baterías antiaéreas para proteger a la población contra los bombardeos de la aviación italiana y alemana que apoyaban el ejército franquista.

Durante la Guerra Civil (1936-1939) Barcelona sufrió 194 bombardeos, algunos procedentes de buques franquistas pero sobre todo de las aviaciones italiana y alemana que colaboraron con los militares golpistas. Hitler y Mussolini utilizaron el conflicto español como campo de pruebas para su maquinaria bélica, con vistas a una nueva guerra mundial. El objetivo era destruir fábricas de armamento e infraestructuras pero también desmoralizar y atemorizar a la población civil en la retaguardia.

En 1937 el gobierno de la República creó diversos organismos para coordinar la defensa contra los ataques aéreos. Bajo la supervisión de la Defensa Especial Contra Aeronaves (DECA) se construyeron las baterías antiaéreas del Turó de la Rovira para contrarrestar los ataques de los aviones procedentes de la isla de Mallorca. Gracias a su situación privilegiada, con una altura de 262 metros sobre el mar, este punto de la ciudad se consideró el emplazamiento más adecuado para instalar en él las defensas. Se construyeron siete baterías y diversos servicios para los oficiales y soldados: dormitorios, cocina y duchas. Los cañones que se utilizaron eran Vickers del calibre 105 mm y podían disparar a una distancia máxima de 13.400 metros. En realidad estas baterías no fueron de gran eficacia, su función fue principalmente de disuasión, ya que estaban bastante lejos de la costa por donde llegaban los aviones.

Terminada la guerra, a mediados de los años 1940, el espacio que ocupaban las baterías se convirtió en un importante núcleo de chabolismo que llegó a acoger unas 110 barracas y unas 600 personas llegadas a Barcelona en busca de trabajo en la industria catalana.

PERIODO: GUERRA CIVIL

3. Monumento a les Brigadas Internacionales

La escultura «David y Goliat» se inauguró en 1988 en memoria de las Brigadas Internacionales, las unidades militares creadas al inicio de la Guerra Civil española (1936-1939) con voluntarios extranjeros de varios países que llegaron a España para combatir en favor de la República y en contra de un fascismo en expansión en Europa.

Las Brigadas Internacionales fueron unas unidades militares creadas en Moscú en octubre de 1936 por la Internacional Comunista (Comintern), organización que agrupaba varios partidos comunistas de todo el mundo. La central de reclutamiento se estableció en París y los aspectos organizativos se encargó el Partido Comunista francés. Sin embargo, buena parte de los voluntarios extranjeros que formaron estas brigadas (de hasta 54 países) eran simplemente ciudadanos idealistas alistados y enviados por los numerosos comités de ayuda al pueblo español que se crearon en varios estados. Su objetivo era apoyar la República, sitiada por los militares que se habían revelado en un golpe de estado provocando el inicio del conflicto bélico, ya que la mayor parte del ejército apoyaba los generales sublevados.

Muchos de estos voluntarios eran obreros, por lo que la mayoría de ellos tenían una formación militar nula o muy escasa. Según las fuentes más recientes, un total de 35.000 brigadistas internacionales participaron en la Guerra Civil española, de los cuales 10.000 resultaron muertos en combate. Entre estos brigadistas extranjeros también encontramos a intelectuales como el escritor británico George Orwell que fue militante del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y que describió su experiencia en el libro «Homenaje a Cataluña».

La escultura titulada «David y Goliat» es obra del artista neoyorquino Roy Shifrin y representa el torso atlético de David encima de una columna y a sus pies está Goliat, vencido, representado por su casco. Fue financiada por la asociación de antiguos combatientes del batallón Abraham Lincoln, formada por estadounidenses que lucharon en la Guerra Civil, y por la Spanish Civil War American Society (Sociedad Americana de la Guerra Civil española). Entre los socios de esta entidad que aportaron dinero para el monumento estaban Edward Kennedy, Woody Allen, Gregory Peck, Leonard Bernstein o Harry Belafonte. La escultura se inauguró el 28 de octubre de 1988, coincidiendo con el 50 aniversario de la despedida de las Brigadas Internacionales que tuvo lugar en Barcelona con un desfile multitudinario por la Avenida Diagonal y el Paseo de Gracia.

PERIODO: GUERRA CIVIL

4. Pabellón de la República

Esta reproducción del pabellón de la República española en la Exposición Internacional de París de 1937 fue edificada en 1992, aprovechando la remodelación de la Vall d’Hebron con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Un pabellón idéntico al que representó los valores democráticos republicanos en la capital francesa, hoy alberga un centro de documentación sobre la historia de España del siglo XX.

El gobierno de la Segunda República española encargó a los arquitectos Josep Lluís Sert y Luís Lacasa un pabellón para difundir la muestra parisina los valores democráticos republicanos frente a totalitarismos crecientes en Europa. Sert, que formaba parte de la corriente de arquitectos modernos inspirados en los principios del racionalismo de Le Corbusier, proyectó junto con Lacasa un edificio vanguardista, de líneas rectas y fachadas sin ornamentaciones, que contrastaba con los pabellones de arquitectura monumentalista de los países gobernados por regímenes totalitarios como Alemania o la Unión Soviética.

Aprovechó la Exposición Internacional de París para mostrar al mundo lo que estaba pasando en España, que se encontraba en plena guerra civil ocasionada a partir del alzamiento militar fascista de julio de 1936 en contra del legítimo gobierno republicano. El pabellón español se convirtió en una herramienta de propaganda para alertar del peligro que supondría una victoria del fascismo en España para la estabilidad mundial. La Segunda República pedía así el apoyo exterior que se le negaba a través del Comité de No Intervención mientras que los militares sublevados recibían el apoyo de Italia y de Alemania, que enviaban hombres, armas y aviones a los fascistas españoles.

Numerosos artistas reconocidos quisieron colaborar en esta tarea propagandística aportando su obra en el pabellón. Expuso la «Fuente de Mercurio» de Alexander Calder, el mural titulado «El pagès català en revolta» de Joan Miró y el emblemático «Guernica» de Picasso que denunciaba los bombardeos aéreos de la Legión Cóndor alemana sobre la ciudad vasca de Gernika. También se instalaron fotomontajes para explicar las políticas sociales y modernizadoras de la República y otras piezas, como un retrato de grandes dimensiones del poeta Federico García Lorca, asesinado por los fascistas.

Al finalizar la Exposición Internacional, el pabellón fue derruido y las obras artísticas fueron repartidas por diferentes países, algunas acompañaron a sus autores en el exilio. Casi 50 años después, el Ayuntamiento de Barcelona decidió reproducir fielmente ese emblemático edificio en el barrio de Vall d’Hebron que estaba siendo remodelado para acoger parte de las infraestructuras para los Juegos Olímpicos de 1992. Durante los Juegos el edificio acogió salas de prensa y después fue cerrado, hasta que en 1997 se instaló la Biblioteca del Pabellón de la República de la Universidad de Barcelona, con un fondo documental único sobre el período de la Segunda República, la Guerra Civil, el exilio, la dictadura franquista y la transición democrática.

PERIODO: II REPÚBLICA

5. Palacio de les Heures

Este Palacio, que hoy forma parte del Campus Mundet de la Universidad de Barcelona, fue durante la Guerra Civil española (1936-1939) la residencia provisional del Presidente de la Generalitat de Cataluña, Lluís Companys, ya que al encontrarse alejado del centro urbano se consideraba un lugar seguro para evitar los ataques aéreos de la aviación fascista.

El Palacio de les Heures, un castillo de estilo francés con cuatro torres redondas de cubierta cónica construido en 1898, fue un encargo de Josep Gallart -industrial catalán que hizo fortuna en Puerto Rico- al arquitecto August Font. El edificio y los jardines fueron ornamentados con varias esculturas, una de las cuales, situada en la fachada principal, representaba una mujer y un niño rodeados de plantas de hiedras («heures» en catalán) que acabó dando nombre al palacio.

Cuando el 19 de julio de 1936 los militares rebeldes salieron a la calle y el levantamiento fue detenido por los ciudadanos y las fuerzas leales a la República, la conservadora familia Gallart -partidaria del golpe de Estado y propietaria del inmueble- abandonó la ciudad camino a Marsella (Francia) con una autorización especial del Gobierno catalán. Entonces la finca fue requisada por la Generalitat y permaneció vacía durante más de un año. Finalmente, el mes de abril de 1938 el Gobierno puso el palacio a disposición del presidente Companys que tuvo que abandonar su residencia personal en la Rambla de Cataluña porque había quedado afectada por un bombardeo aéreo. En el sótano del palacio se excavó un túnel de 53 metros de longitud con una base de hormigón y paredes de ladrillos que haría las funciones de refugio antiaéreo en caso de ataque. El área de la mansión, de todas formas, no fue bombardeada a pesar de las gestiones de su propietario, Josep Gallart hijo, que envió una fotografía aérea del recinto al ejército franquista con una carta en la que informaba que Companys se había instalado en la finca y pedía que fuera bombardeada.

Companys vivió entre el Palau de la Generalitat y el de las Heures hasta el 23 de enero de 1939 cuando, en plena noche, un coche oficial lo recogió en la mansión de la Vall d’Hebron para llevarlo hacia Girona, desde donde pasó a Francia camino del exilio. Al día siguiente de la entrada de las tropas franquistas, Josep Gallart regresó a Barcelona y se instaló en el palacio compartiendo residencia con el nuevo alcalde franquista de la ciudad y amigo personal, Miguel Mateu. En 1952, la familia Gallart abandonó definitivamente el palacio, que fue vendido al constructor Jaume Rius. En 1958, la Diputación de Barcelona adquirió la propiedad, que fue remodelada en el año 1992 dejándola con el aspecto actual.

PERIODO: GUERRA CIVIL

6. Campo de concentración de Horta

Con la ocupación de Barcelona por las tropas franquistas, el 26 de enero de 1939, se inició una fuerte represión contra los que habían apoyado a la República. Se establecieron en la ciudad varios campos de concentración provisionales donde se agrupaba a los detenidos antes de decidir su destino. Uno de los más importantes se instaló en los pabellones de la Casa de la Caritat (Casa de la Caridad) en el barrio de Horta, que funcionó durante más de un año.

En 1928 se aprobó la ampliación de la Casa de la Caritat -organización de asistencia social situada en el barrio del Raval- a unos terrenos que la organización tenía en Horta. El proyecto contemplaba la construcción de tres pabellones que debían acoger niños y niñas huérfanos pero el estallido de la Guerra Civil española (1936-1939) paralizó las obras.

Con la entrada de las tropas franquistas en Barcelona, los pabellones inacabados «Levante» y «Poniente» se convirtieron en un campo de concentración donde fueron hacinados miles de prisioneros en precarias condiciones. El recinto, abierto el 10 de febrero de 1939, estaba rodeado por una valla de alambre y se habilitaron salas para hacer interrogatorios. Estuvieron en cerrados básicamente tres tipos de prisioneros: soldados republicanos capturados o que se habían entregado voluntariamente; exiliados que habiendo retornado de Francia fueron detenidos, y personas detenidas a causa de denuncias o porque eran buscados por su significación política. Se calcula que durante el funcionamiento del campo pasaron unos 115.000 prisioneros. La mayoría se quedaron poco tiempo ya que una vez clasificados eran enviados a otros centros de detención o bien eran destinados a los batallones de trabajos forzados.

El mes de abril de 1940 salían los últimos reclusos del campo y entre 1942 y 1945 el recinto acogió un albergue de mendigos y uno de tuberculosos. Finalmente en 1954, gracias a una donación de 40 millones de pesetas del matrimonio Mundet, se finalizó el proyecto original de la Casa de la Caritat que fue inaugurado por Franco en 1957, conocido como Llars Mundet. Hoy el complejo acoge instalaciones de la Universidad de Barcelona.

PERIODO: DICTADURA

Les Corts

Un paseo a lo largo del cual conoceremos un palacio donde se alojaron reyes, presidentes de la República o líderes fascistas italianos y una prisión de mujeres que se convirtió en símbolo de la represión franquista en la ciudad.

1. Palacio de Pedralbes

El Palacio de Pedralbes, construido a principios del siglo XX para convertirse en el Palacio Real de Barcelona, fue utilizado durante la Guerra Civil como residencia del presidente de la República, Manuel Azaña, cuando el gobierno español se instaló en Barcelona.

El industrial Antoni Güell, con la colaboración de los sectores monárquicos de Barcelona, encargó construir el Palacio de Pedralbes en unos terrenos de su propiedad para ofrecerlo como residencia a Alfonso XIII cuando el rey visitara la ciudad. Entre 1919 y 1925 se levantó el edificio, obra de los arquitectos Eusebi Bona y Francesc de Paula Nebot, mientras que los jardines fueron diseñados por Rubió i Tudurí, con elementos ornamentales de Carles Buïgas y de Antoni Gaudí.

Durante la Segunda República, el Estado cedió el palacio al Ayuntamiento y en el año 1932 el presidente Macià inauguró allí el Museo de las Artes Decorativas y una residencia para estudiantes. Durante la Guerra Civil el palacio acogió niños refugiados venidos de toda España, que huían del conflicto bélico. Con el traslado del gobierno de la República a Barcelona en noviembre de 1937, el recinto se convirtió en la residencia del presidente Manuel Azaña recibiendo el nombre de Palacio Presidencial. La llegada del gobierno central a la ciudad -proveniente de Valencia- significó lallegada de numerosos profesionales de la administración, lo que obligó a la Generalitat y al Ayuntamiento a ceder varios edificios, siendo este uno de los motivos de la tensión entre las tres administraciones.

Aparte de garantizar la seguridad de sus miembros en medio de una guerra, el traslado del gobierno se hizo para el control de las competencias que había adquirido la Generalitat de Cataluña después de detener el golpe de estado militar con la colaboración de las fuerzas populares. La Generalitat se atribuyó competencias que iban más allá del Estatuto de Núria (1932), acuñando moneda, asumiendo el orden público y creando la consejería de Defensa, por ejemplo. Preocupaban especialmente al gobierno central los comités de trabajadores que ejercían un contrapoder y escapaban del control institucional. A partir de los Hechos de Mayo de 1937, el gobierno de la República restableció su control en Cataluña con el envío de fuerzas de Orden Público a Barcelona.

Con la ocupación de Barcelona por las tropas franquistas, el Palacio de Pedralbes se convirtió en la residencia del dictador Francisco Franco cuando visitaba la ciudad.

PERIODO: GUERRA CIVIL

2. Facultad de Derecho

En 1967 la Facultad de Derecho de la UB acogió un homenaje al Dr. Jordi Rubió i Balaguer a quien el régimen franquista había depurado y expulsado de la universidad. El acto -que se celebró a pesar de su prohibición- fue una de las numerosas actividades cívicas y culturales que en aquellos años organizaron los movimientos antifranquistas.

La Facultad de Derecho, inaugurada en 1958 en el campus de Pedralbes y premio FAD de arquitectura por su racionalismo, acogió el 3 de marzo de 1967 un acto de homenaje a Rubió i Balaguer, coincidiendo con su 80 cumpleaños Rubió había sido el primer director de la Biblioteca de Cataluña, nombrado en 1913 por Prat de la Riba. Posteriormente creó la Escuela de Bibliotecarios, de la que fue director mientras ejercía como profesor de literatura en la Universitat de Barcelona. Durante la Guerra Civil organizó el servicio de bibliotecas del frente de guerra y salvaguardar el fondo de la biblioteca del Palacio de la Generalitat trasladándolo al Hospital de la Santa Creu El régimen franquista lo sometió a un proceso de depuración y fue expulsado de la universidad, de la Biblioteca de Cataluña y de la Escuela de Bibliotecarios. A pesar de la represión sufrida, Rubió mantuvo una intensa actividad intelectual y cívica para la recuperación de la cultura catalana y rechazó la oferta del régimen franquista de dirigir la Biblioteca Nacional de Madrid.

El homenaje del año 1967 fue organizado por los estudiantes de la universidad y contó con la participación de intelectuales y personalidades como Pau Casals, Pablo Picasso, Josep Carner, Joan Miró, Menéndez Pidal o Bosch i Gimpera. El rector de la UB, Francisco García-Valdecasas, prohibió el homenaje pero el acto se realizó igualmente, resultando detenidos y procesados ??19 de los participantes, entre ellos Miquel Coll i Alentorn, Oriol Bohigas, Manuel Sacristán, Carlos Barral, Joan Oliver y Joan Coromines.

En 1969, cuando se convocó por primera vez el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes, el jurado premió al Dr. Rubió i Balaguer. En 1977 fue miembro fundador de la Asociación de Escriptors en Llengua Catalana (AELC) y en 1980 fue galardonado con la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña en reconocimiento a la amplia labor que desarrolló a lo largo de su vida en el campo de las letras catalanas.

PERIODO: DICTADURA

3. Prisión de Mujeres de Les Corts

Durante la Guerra Civil, el convento situado entre las actuales Av. Diagonal y Gran Via de Carles III fue confiscado por la Generalitat de Cataluña, que lo destinó a Correccional General de Mujeres. En 1939 el edificio pasó a manos de las fuerzas franquistas que continuaron utilizándolo como prisión femenina hasta el año 1955.

El convento y asilo femenino de las monjas dominicas, conocido como Asil del Bon Consell, fue incautado por el Comité de Prisiones de la Generalitat en octubre de 1936 para acoger las reclusas de la cárcel de la calle de la Reina Amalia, derribada ese mismo año. A pesar de que se proyectó desde una óptica humanista, se llegó a acumular un número excesivo de presas que comportó grandes penurias. Tras los Fets de Maig (Hechos de Mayo) de 1937, con la represión de los sectores marxistas y de los sindicatos, se confinaron mujeres militantes del POUM y de la CNT, que compartieron el espacio con tomas de ideología derechista o antirrepublicana encarceladas en el contexto de la guerra.

En 1939, con la ocupación de Barcelona, la cárcel pasó a manos de las fuerzas franquistas que cedieron su su gestión a dos órdenes religiosas: primero las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y luego las Mercedaria. La cárcel tenía capacidad para acoger hasta 150 personas pero entre enero y octubre de 1939 pasaron por ella hasta 3267 mujeres, la mayoría presas políticas. El número máximo de concentración se alcanzó en agosto de 1939 con 1.763 mujeres y 43 niños. Las condiciones de vida en prisión empeoraron sustancialmente con la masificación. Faltaba espacio, la comida era escaso y las condiciones higiénicas, deplorables, las tomas sólo se podían duchar cada ocho o diez días. También había falta de material sanitario que impedía que los niños pudieran ser atendidos correctamente. Esta falta de condiciones sanitarias fomentó la aparición de tifus, tuberculosis y sarna, que provocaron una alta mortalidad infantil. Para sobrevivir a la situación se establecieron importantes lazos de solidaridad entre las tomas. En 1955 la prisión de Les Corts fue desalojada y sus reclusas trasladadas, primero en la Modelo y luego a la prisión de la Trinitat. Dos años después el edificio fue recuperado por las monjas dominicas y lo vendieron a una inmobiliaria que lo derrocó para construir unos grandes almacenes y edificios de viviendas.

Más información en: www.presodelescorts.org/es

PERIODO: GUERRA CIVIL, DICTADURA

4. Iglesia del Remei

Esta parroquia del barrio de Les Corts fue incendiada durante la Guerra Civil y utilizada como almacén mientras duró el conflicto bélico.

La Parroquia de Nostra Senyora del Remei, de estilo historicista, se levantó entre el 1846 y el 1849, obra de Josep Oriol Mestres. El campanario se construyó cincuenta años más tarde, en 1897. En 1936, con la insurrección militar y el consecuente estallido de la Guerra Civil española, algunos ciudadanos exaltados del barrio atacaron el edificio mientras que otro grupo de personas intentaron evitarlo y pudieron salvar algunos bienes de la iglesia. Sin embargo, el 21 de julio la iglesia fue incendiada y la cubierta y las bóvedas se hundieron. Solo quedaron en pie los muros externos, la capilla del Santísimo Sacramento y el campanario, los tres elementos pero sufrieron muchos desperfectos. Durante la guerra, la capilla fue ocupada por un comité de paletas que habilitó el espacio como oficinas y almacenes. La casa parroquial fue destruida, pero parte del archivo parroquial fue salvado. Con el fin de la guerra, en el año 1940 se iniciaron las obras de reconstrucción de la iglesia que finalizaron en 1948. Actualmente es conocida como Parroquia de Santa Maria del Remei.

PERIODO: GUERRA CIVIL

5. Colonia Castells

La Colonia Castells es uno de los pocos testigos que aún quedan en pie del pasado obrero en el distrito de las Cortes. Ideado como un proyecto de inversión urbanística privada, alojó a familias humildes que buscaban oportunidades de empleo en la Barcelona industrial de los años 1920, y terminó convirtiéndose en un polo de anarquismo durante los años de la Segunda República y la Guerra Civil.

El empresario Manuel Castells abrió en 1874 una fábrica de hules y tejidos encerados en esta zona de Les Corts. En 1923 la viuda de su hijo, María Dolores Barnola Grau, y su nieta Maria Castells Barnola iniciaron la construcción de una colonia de viviendas para familias obreras en unos terrenos cercanos que habían heredado. El industrial Vicenç Piera se unió al proyecto aportando un solar contiguo de su propiedad, y así la Colonia Castells quedó delimitada en una manzana que comprendía 142 casas de unos 30 metros cuadrados cada una. La Colonia se pobló con familias recién llegadas de Castilla- La Mancha, Valencia, Murcia, Aragón y Andalucía, atraídas por la demanda de mano de obra que había en Barcelona durante los años 1920. En 1930 ya alojaba 742 personas; esta alta densidad de población (5,22 por vivienda) y el aislamiento de los terrenos que la rodeaban hicieron que se crearan fuertes vínculos de solidaridad entre la comunidad.

Con el estallido de la Guerra Civil las fuerzas leales a la República y buena parte de la ciudadanía, con los sindicatos obreros y anarquistas a la cabeza, salieron a la calle para defender Barcelona. En este contexto, la Colonia Castells se convirtió en el centro neurálgico del movimiento anarquista en Les Corts. Ya entre los años 1910 y 1930 una red de organizaciones de esta tendencia como el Ateneo de Las Corts y el bar Los Federales eran frecuentados por vecinos de la Colonia. Se creó también el Comité Revolucionario de las Corts con el objetivo de defender el barrio y la ciudad siguiendo principios anarquistas. Edificios como el Convento de las Carmelitas -actual colegio Santa Teresa de Lisieux- fue transformado en sede de la organización y comedor popular, Can Deu se convirtió en ateneo libertario y el Cuartel del Bruc en Pedralbes fue ocupado y bautizado como cuartel Bakunin. De este mismo movimiento surgió la columna Los Aguiluchos de Las Corts, un centenar de voluntarios que fueron a luchar en el frente de Aragón. Estaba formada por residentes de la Colonia, como el cenetista Francisco Piqueras o los hermanos López Parra, o por vecinos y vecinas de los alrededores como Concha Pérez Collado, una de las pocas mujeres que integraron la columna y que con el tiempo se convirtió en una reconocida luchadora antifranquista. Otros, como los hermanos Francisco y Félix Carrasquer, impulsores de la corriente anarquista en Les Corts, también fueron a luchar al frente y posteriormente se exiliaron y fueron enviados a campos de internamiento franceses.

Durante la dictadura franquista, la Colonia fue testigo de los cambios urbanísticos de la zona. El Plan Comarcal del 1953 implantado por el alcalde Josep Maria de Porcioles creaba un nuevo modelo de ciudad donde se forzaba el traslado o cierre de industrias para recalificar terrenos, lo que repercutía en grandes beneficios para el sector inmobiliario mientras se densificaban los barrios con altos edificios. Con la Transición llegó el Plan General Metropolitano de 1976, un proyecto para remodelar el espacio urbano de Barcelona, que clasificó la Colonia como zona verde. Esta afectación puso las bases de la desaparición de la Colonia y de su vida comunitaria, y el vecindario tuvo que asimilar que sus viviendas estaban condenadas a desaparecer.

Pero no fue hasta el año 2002 cuando se aprobó el Plan urbanístico de la Colonia Castells, donde se fijaba su demolición, afectando a 220 familias. En 2010 se iniciaron los primeros desalojos y el posterior derribo de casas vacías. La segunda fase se completó en 2014, y hoy sólo queda en pie el pasaje Piera como testimonio del pasado de la Colonia.

PERIODO: GUERRA CIVIL, DICTADURA, TRANSICIÓN

6. Monumento a Josep Tarradellas

En 1999 se inauguró el monumento en memoria de Josep Tarradellas, quien fue presidente de la Generalitat de Cataluña en el exilio y quien dirigió el primer autogobierno catalán una vez recuperada la democracia.

La calle que desde 1929 llevaba el nombre de Infanta Carlota -a excepción de los años de la Segunda República cuando se llamó calle Bernat Metge-pasó a llamarse Josep Tarradellas en 1988, después de la muerte del ex presidente el mes de junio de ese año. Posteriormente, el 18 de enero de 1999. en el centenario del nacimiento de Tarradellas, se inauguró el monumento que hoy podemos ver. Obra del escultor Xavier Corberó, se trata de una columna de 23 metros de altura formada por cinco bloques de piedra oscura y cuatro de mármol blanco intercalados, recordando las cuatro barras de la bandera catalana.

Josep Tarradellas, consejero de la Generalitat republicana en varias ocasiones y quien desde 1954 mantuvo el cargo de presidente de Cataluña exiliado en Francia, intensificó a partir de 1976 -una vez muerto el dictador- los contactos con políticos catalanes del interior, sin llegar nunca a concretar un acuerdo para la recuperación de la autonomía de Cataluña. En las primeras elecciones democráticas de 1977, en Cataluña triunfaron los partidos que defendían el restablecimiento del Estatuto de Autonomía de 1932. Con el fin de neutralizar estas fuerzas rupturistas, el elegido presidente del gobierno español, Adolfo Suárez, reconoció la legitimidad histórica del presidente Tarradellas que el 27 de junio viajó a Madrid donde se entrevistó con Suárez y con el rey Juan Carlos I. Tarradellas negoció el restablecimiento de la Generalitat al margen de la Asamblea de Parlamentarios -plataforma que agrupaba los 47 diputados y los 16 senadores elegidos en Cataluña en las elecciones- y prescindiendo de la reivindicación del Estatuto de 1932. El 2 de julio se hizo público el protocolo que reinstauraba vagamente la autonomía de Cataluña y un decreto de 29 de septiembre de 1977 reconoció como presidente de la Generalitat a Josep Tarradellas.

Finalmente, la tarde del 23 de octubre de 1977, Tarradellas llegó a Barcelona en medio de una impresionante recibimiento popular que culminó con un discurso del presidente desde el balcón de la Generalitat recordado por la histórica frase «Ciudadanos de Catalunya: ya estoy aquí «.

PERIODO: TRANSICIÓN

Ribera y Barceloneta

Ruta que pasa por uno de los centros de detención más temidos de la dictadura franquista y llega hasta el barrio marinero de la Barceloneta, muy afectado por los bombardeos aéreos durante la Guerra Civil.

1. Palau (Palacio) de la Música Catalana

El 19 de mayo de 1960, durante la celebración del centenario del nacimiento del poeta Joan Maragall en el Palau (Palacio) de la Música Catalana -en el que había 4 ministros de Franco- el público se puso a cantar El Cant de la Senyera, himno catalanista prohibido por el régimen franquista, estallando así los incidentes conocidos como los Fets del Palau (Hechos del Palau).

En 1960 el Orfeó Català, con sede en el Palau (Palacio) de la Música, preparó los actos de homenaje al centenario del nacimiento del poeta Joan Maragall con la voluntad de que fuera un evento reivindicativo del catalanismo con la interpretación de El Cant de la Senyera, himno oficial de la institución coral y considerado uno de los símbolos del nacionalismo catalán, cuya letra es obra del mismo Maragall. El 21 de abril de 1960, una vez aprobado el programa, el Orefó pidió el permiso necesario a la Delegación Provincial de Información y Turismo para poder celebrar el homenaje. Días más tarde, la Jefatura Superior de Policía notificó al Orfeó que el concierto debía ser aplazado debido a su contenido. Ante esto, la entidad optó por suprimir del programa El Cant de la Senyera y poder mantener la fecha del homenaje para el 19 de mayo.

En aquella época, había una efervescencia de iniciativas antifranquistas de carácter cívico-cultural, aparecidas a mediados de los años 50, que integraban una militancia catalanista y algunas de ellas además tenían una base claramente católica y generalmente conservadora. Entre 1954 y 1955 se creó, por ejemplo, el grupo Catalans Catòlics o Crist Catalunya (CC) integrado por jóvenes cristianos como Jordi Pujol, quien sería presidente de la Generalitat de Cataluña entre 1980 y 2003. Este grupo fue protagonista de los llamados Fets del Palau que tuvieron lugar durante el homenaje a Joan Maragall.

Aquella noche, el Palacio -donde se hallaban cuatro ministros de Franco- estaba lleno de policía por indicación de las autoridades franquistas. En el momento que se tenía que haber interpretado El Cant de la Senyera, un grupo de catalanistas del público entonó la primera estrofa del himno y fue seguido por buena parte de los asistentes. La policía intervino inmediatamente, pegar a los activistas, quienes respondieron a puñetazos. Se detuvo a 25 personas que fueron interrogadas y torturadas en la Jefatura Superior de Policía de la Via Laietana. Posteriormente, hubo otros detenidos, entre ellos Jordi Pujol, que a pesar de ser uno de los impulsores de la reivindicación no asistió al Palau aquella noche. Fueron sometidos a un consejo de guerra y se les culpó de ser los responsables de los sucesos y de la difusión de una hoja volante donde se criticaba al dictador, en consecuencia Pujol fue condenado a siete años de prisión.

PERIODO: DICTADURA

2. Jefatura Superior de Policia

El edificio de la Jefatura Superior de Policía fue, desde el inicio de la dictadura y hasta el final del franquismo, uno de los símbolos de la represión franquista en la ciudad de Barcelona. En esta comisaría las fuerzas del orden llevaron a cabo interrogatorios y torturas a los opositores al régimen, hombres y mujeres, que fueron detenidos.

Durante la dictadura (1939-1975) la Jefatura Superior de Policía fue la sede de la Sexta Brigada-conocida también como Brigada Politico-Social-la policía política del régimen franquista que fue creada por ley el 8 de marzo de 1940 inspirándose en la Gestapo nazi. La Brigada Politico-Social era la encargada de la persecución sistemática y arbitraria de cualquier persona sospechosa de ser «desafecto» al régimen franquista. Eduardo Quintela y Pedro Polo en fueron los jefes más destacados hasta finales de los años cincuenta. En 1963 Antonio Juan Creix fue nombrado jefe del destacamento y partir de 1968 lo fue su hermano Vicente Crece; ambos se convirtieron en las figuras más temidas por los opositores a la dictadura.

La brigada desarrolló una acción plenamente política de desarticulación del antifranquismo, con total impunidad y sin ningún control judicial, e hizo de la tortura el método habitual de trabajo a partir del cual elaboraba los atestados que permitían iniciar los procedimientos sumarísimos o la acción del Tribunal de Orden Público (TOP). Los interrogatorios incluían humillaciones y amenazas, palizas o torturas como la de la «bañera» donde se sumergía la cabeza de los detenidos en un recipiente con agua fría. Estaba dividida en grupos especializados: Servicio de Universidad, Asuntos laborales, Actividades catalanoseparatistas, Actividades comunistas, etc.

Entre las muchas operaciones que se ejecutaron desde la Brigada Politico-Social destacan la «caída de los 80» del año 1947, que significó la desarticulación del movimiento guerrillero comunista y del aparato de propaganda del PSUC así como la detención de algunos órganos directivos de ese partido. La Politico-Social también llevó a cabo la detención de Joan Comorera y Gregorio López Raimundo, la de Jordi Pujol a raíz de los Hechos del Palau de la Música de 1960, la desarticulación de la Caputxinada de 1966, o la violenta represión de la manifestación protagonizada por curas ante la Jefatura de Policía en protesta por las torturas infligidas al estudiante Joaquim Boix. Miembros de la brigada también participaron en los últimos crímenes cometidos por el franquismo, como son la ejecución de Salvador Puig-Antich en 1974 y de Juan Paredes «Txiki» en 1975.

PERIODO: DICTADURA

3. Sede de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)

El 23 de julio de 1936, cuatro días después de que el golpe de estado militar en contra de la República fuera detenido en las calles de Barcelona, el sindicato CNT ocupó este edificio que era la sede del Fomento Nacional del Trabajo, la organización patronal catalana. La hegemonía del sindicato durante la Guerra Civil española (1936-1939) convirtió este espacio en uno de los centros de poder de Cataluña. Desde este punto, por ejemplo, se inició la despedida popular a Buenaventura Durruti, líder sindicalista muerto en el frente el 20 de noviembre de 1936.

La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) fundada en Barcelona el año 1910 bajo los preceptos del anarconsindicalismo, tomó una parte muy activa en la lucha contra el levantamiento militar del 19 de julio de 1936. A partir de ese momento, adquirió un papel fundamental compartiendo protagonismo con la Federación Anarquista Ibérica (FAI), lo que provocó que el sindicato pasara a llamarse CNT-FAI. La victoria del antifascismo atribuyó hegemonía político-militar a los anarcosindicalistas haciendo que el poder de la ciudad quedara en sus manos y empieza una situación revolucionaria durante la cual muchas organizaciones vecinales, políticas y sindicales ocuparon edificios y locales. El 23 de julio, la CNT ocupó el Fomento Nacional del Trabajo y el edificio contiguo (propiedad de Francesc Cambó quien, refugiado en París, apoyó la rebelión militar fascista) convirtiéndolos en la sede del Comité Regional del sindicato , conocida como la Casa CNT-FAI.

Uno de los líderes de la CNT más conocidos fue Buenaventura Durruti, que participó activamente en los hechos revolucionarios de principios de la guerra en Cataluña y que formó parte del Comité Central de Milicias Antifascistas, el organismo creado en julio de 1936 para organizar las fuerzas que lucharon contra el alzamiento militar en Cataluña y en el frente de Aragón. Poco después, decidió pasar al frente y formar la columna Durruti que se dirigió primero a Zaragoza y el mes de noviembre hacia Madrid, donde murió por causas aún hoy desconocidas. El día 21 de noviembre, el cadáver de Durruti salió hacia Barcelona, ??donde se había habilitado un cuarto fúnebre en la Casa CNT-FAI. Durante toda la noche una multitud desfiló por la sede de los anarcosindicalistas y la mañana del 23 de noviembre se inició una comitiva que acompañó el féretro de Durruti, cubierto por un bandera roja y negra, hasta el cementerio de Montjuïc. Al frente se situaron los milicianos de la columna Durruti, representantes de la CNT-FAI y del gobierno republicano, entre los que destacaban el Presidente de la Generalitat, Lluís Companys, y el alcalde de Barcelona, ??Carles Pi i Sunyer. Detrás de éstos y de los familiares del difunto, se sumó el resto de representantes de los partidos de izquierda. En septiembre de 1937 el Ayuntamiento cambiaría el nombre de Via Laietana por Buenaventura Durruti.

Con la ocupación franquista de Barcelona en enero de 1939, la patronal recuperó su local y Franco ilegalizó la CNT y expropió todos sus bienes. Sin embargo, el sindicato tuvo una gran presencia en la clandestinidad durante la dictadura, tanto en la lucha sindical como en la lucha armada, convirtiéndose en la primera fuerza de oposición hasta mediados de los años cincuenta.

PERIODO: GUERRA CIVIL

4. Estación de França

La estación de França, denominada anteriormente «Barcelona-Término» fue el punto de llegada de miles de inmigrantes del resto del Estado en las décadas de 1940, 1950 y 1960. Muchos de estos recién llegados eran devueltos a su lugar de origen por las autoridades franquistas. Anteriormente, durante la Guerra Civil española, la estación de França también había sido punto de partida de miles de personas que se exiliaron en Francia, huyendo del avance de las tropas franquistas.

En los años 40 del pasado siglo se inició un proceso migratorio sin precedentes con destino a Cataluña que se prolongaría durante tres décadas, afectando sobre todo a Barcelona y su área metropolitana, que contaba con una industria emergente. Miles de inmigrantes llegaron principalmente de regiones rurales del resto de España, pero también de otras partes de Cataluña, con el objetivo de encontrar trabajo allí donde había demanda de mano de obra. Entre 1955 y 1975 en Cataluña la población aumentó en un 50% debido a estas oleadas migratorias, llegando a 5.657.800 habitantes en el año de la muerte de Franco. Pero el aspecto económico no era la única causa de esta inmigración, también había motivos políticos, ya que muchas personas que habían apoyado a la República durante la Guerra Civil huyeron de sus lugares de origen para evitar las represalias del régimen franquista.

La mayoría de estos inmigrantes llegaban a Cataluña en ferrocarril, siendo la Estación de Fraça su punto de llegada. Miles de inmigrantes procedentes de Andalucía llegaron con el expreso conocido como «El Sevillano» que recorría la Península Ibérica de sur a norte y de oeste a este. Hoy en el Museo de Historia de la Inmigración de Cataluña, en Sant Adrià de Besòs, se puede visitar un vagón de este tren como símbolo de los grandes movimientos de población en aquellos tiempos difíciles.

Ante este fenómeno migratorio, que provocó importantes núcleos de barracas en el cinturón industrial de Barcelona, ??el año 1952 el Gobernador Civil Felipe Acedo publicó una circular pidiendo a los ayuntamientos de la provincia que impidieran la entrada y permanencia de personas sin domicilio legalizado y sin un contrato de trabajo. Para cumplir esta norma, la policía actuaba en la misma estación de França, tanto con agentes uniformados como con agentes camuflados de paisano pertenecientes al Servicio de Evacuaciones. Una vez detenidos, los recién llegados eran trasladados al Palacio de las Misiones en Montjuic, uno de los pabellones construidos para la Exposición Universal de 1929 que fue reconvertido en centro de internamiento y clasificación de inmigrantes. Desde este punto, una vez identificados y clasificados, los inmigrantes eran repatriados a sus lugares de origen. Entre 1952 y 1957 fueron expulsadas cerca de 15.000 personas que pasaron por el Palacio de las Misiones.

PERIODO: DICTADURA

5. Escuela Náutica de Barcelona

En el edificio de la Escuela Náutica de Barcelona, se instaló el Comité Central de Milicias Antifascistas, el organismo creado el 21 de julio de 1936 -dos días después de que el alzamiento militar en contra de la República fuera detenido en Barcelona- para movilizar a las fuerzas que debían luchar hacia la rebelión militar en Cataluña y en el frente de guerra.

El 20 de julio de 1936 el presidente Lluís Companys, consciente de que el importante papel de las fuerzas populares en la victoria sobre los militares sublevados estaba a punto de provocar una revolución obrera, convocó una reunión con todos los partidos de izquierdas y con los grandes sindicatos (CNT-FAI), para encontrar una solución a la ingobernabilidad en que se encontraba el país. En la reunión, Companys propuso crear un nuevo organismo de poder que incluyera a todas las fuerzas antifascistas y que actuara como un verdadero gobierno asumiendo la dirección de la lucha en Cataluña. Este sería el Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA). El 21 de julio se oficializó la formación del CCMA bajo la dirección de la Generalitat. El Comité estaba formado por representantes de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la Federación Anarquista Ibérica (FAI), la Unión General de Trabajadores (UGT), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), la Unión Socialista de Cataluña (USC), Acció Catalana Republicana (ACR), la Unión de Rabassaires (UR) y el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). A lo largo de más de dos meses de existencia del Comité, este organismo organizó las milicias obreras y las columnas que partían hacia el frente, principalmente el de Aragón.

La organización, que tuvo como centro de operaciones el edificio de la Escuela Náutica del Puerto de Barcelona, ??se estructuró en varios departamentos: Milicias de Barcelona, ??Milicias de Comarcas, Propaganda, salvoconductos, Abastecimientos, Patrullas de control , Transportes, Sanidad y Subsidios. La creación del CCMA supuso la institucionalización de una dualidad de poderes. El poder real era del CCMA, que actuaba como un auténtico gobierno, mientras la Generalitat de Cataluña se encargaba de los espacios de poder que el mismo CCMA lo cedía. El hecho de que el CCMA asumiera competencias, más allá de la defensa de Cataluña, que afectaban todos los ámbitos de la vida política, económica y social, generó problemas dentro del bloque antifascista, las principales tensiones fueron debidas a los actos de represión indiscriminada en contra de ciudadanos que simpatizaban con el alzamiento militar: clases acomodadas, militantes de derechas, religiosos, etc.

La clase política catalana, desde la Generalitat hasta la mayoría de organizaciones y partidos políticos, se aplicó para detener la represión, finalmente, el 27 de septiembre de 1936 el CCMA fue disuelto y se aprobó la entrada en el Gobierno catalán del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y los anarcosindicalistas (CNT-FAI).

El edificio que fue sede del CCMA, acoge hoy la Facultad de Náutica de Barcelona, ??considerada la más antigua de España, integrada en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) desde 1990.

PERIODO: GUERRA CIVIL

6. Calle del Milicià Miquel Pedrola

Durante la Guerra Civil española (1936-1939) a la calle de Sant Miquel del barrio de la Barceloneta se le cambió el nombre por el de Miquel Pedrola, vecino del barrio y dirigente del POUM que murió en el frente de batalla. La inscripción con el nombre del miliciano fue cubierta con varias capas de pintura durante la dictadura franquista -cuando se cambió buena parte del nomenclátor de la ciudad- y fue restaurada en el año 2010 en una actuación para recuperar la memoria popular.

Hoy el número 45 de la calle de Sant Miquel encontramos una pintada en la que se lee perfectamente «Calle de Miquel Pedrola» y debajo hay una placa explicativa. Este es el nombre que recibió la calle de 1937 a 1939, en homenaje a Miquel Pedrola y Alegre, destacado militante del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) que murió el 8 de septiembre de 1936 al Frente de Huesca.

Pedrola inició su trayectoria política en la Juventud Comunista Ibérica para luego ingresar al POUM. Con el estallido de la Guerra Civil, se incorpora a las primeras columnas de milicianos que salieron de Barcelona hacia el frente, con el grado de comandante. Resultó muerto en el ataque a Casetas de Quicena (Huesca) y la noticia de su muerte provocó una gran conmoción en Barcelona dado que era una figura muy conocida y popular. Su funeral fue multitudinario, con numerosas muestras de condolencia por parte de la ciudadanía. El barrio de la Barceloneta, donde residía y era muy conocido, se celebró un homenaje a su memoria en octubre de 1936, organizado por la Joventut de la Unió de Cooperadors. El cambio de nombre de la calle fue aprobado por el Ayuntamiento de Barcelona y se hizo efectivo en un acto público en que intervinieron diferentes personalidades el 21 de febrero de 1937. La calle recuperó su anterior nombre con la instauración del régimen franquista.

Esta inscripción fue descubierta en el año 2009 y gracias a la movilización de historiadores y de las diversas asociaciones de vecinos de la Barceloneta y otras entidades del barrio, se consiguió que los propietarios del edificio, que lo estaban remodelando, aceptaran conservarla y restaurala.

PERIODO: GUERRA CIVIL

7. Mercado de la Barceloneta

En el interior del Mercado de la Barceloneta -en la entrada este- encontramos unos paneles informativos sobre los estragos que causaron los bombardeos de la aviación fascista en el barrio durante la Guerra Civil española (1936-1939), convirtiéndose en una de las zonas más afectadas de la ciudad.

El barrio de la Barceloneta fue uno de los más castigados por la aviación fascista durante la Guerra Civil. Sufrió numerosos bombardeos debido a su situación estratégica ya que además del puerto marítimo y pesquero, albergaba la fábrica de gas y los talleres de la Maquinista Terrestre y Marítima, industria que fabricaba material de guerra. Muchos fueron los lugares del barrio afectados, entre ellos la Plaza de la Fuente, donde se encontraba el mercado y donde hoy encontramos los paneles informativos que recuerdan aquellos dramáticos hechos. Los bombardeos fueron tan intensos sobre este barrio y tanto numerosas las víctimas mortales, que el ayuntamiento tuvo que facilitar alojamiento a muchas familias en otros puntos de la ciudad, sobre todo en la zona alta donde numerosos pisos de familias acomodadas habían quedado vacíos por la huida de sus propietarios al estallar la guerra.

Entre los bombardeos que afectaron el barrio, destaca el que tuvo lugar el 29 de mayo de 1937 cuando una escuadrilla de aviones concentró toda su actividad sobre la Barceloneta, destrozando numerosos edificios y provocando un elevado número de víctimas mortales. Además, una de las bombas destruyó una nave de los talleres de la Maquinista Terrestre y Marítima, causando heridas de gravedad a 9 personas. Uno de los objetivos del bombardeo era destruir la fábrica de gas que afortunadamente no sufrió desperfectos. El día 1 de octubre de 1937 se produjo otro ataque aéreo sangriento ya que aparte de las bombas lanzadas desde los aviones, estos ametrallaron a la población que huía corriendo, especialmente en el Paseo Nacional-hoy Juan de Borbón-y los sus alrededores. Ese día doce bombas cayeron sobre un colegio de la calle Balboa en horario de clase. El total de víctimas del bombardeo fue de 87 muertos y 53 heridos. Un nuevo ataque producido por la aviación italiana el día 19 de octubre del mismo año afectó masivamente el Muelle de Pescadores y el Muelle de Barcelona, ??dejando la torre Jaume I del aéreo del puerto inutilizada.

PERIODO: GUERRA CIVIL

Sant Martí

Ruta por el distrito de Sant Martí que nos muestra desde fábricas donde se produjeron grandes huelgas hasta el campo de tiro donde fueron fusilados cientos de presos políticos.

1. Foment Martinenc

El Foment Martinenc, entidad sin ánimo de lucro que hoy ofrece actividades culturales y de ocio a niños, jóvenes y adultos, fue fundado en 1878 por las clases trabajadoras de Sant Martí de Provençals. Durante el período de la Segunda República española (1931-1939) la asociación multiplicó su actividad convirtiéndose en un referente para los sectores populares del barrio. El edificio actual ocupa el espacio de la sede histórica de la entidad.

El Foment Martinenc, creado a iniciativa de los sectores menestrales y obreros con una conciencia social avanzada, tenía el objetivo de ofrecer instrucción y conocimiento a los vecinos de Sant Martí de Provençals, entonces un municipio independiente de carácter eminentemente obrero que no se integró en Barcelona hasta el año 1897. La entidad también ofrecía a sus miembros un espacio de ocio y de cultura con actuaciones teatrales, jornadas literarias y sesiones de baile en una sala propia.

La asociación se mantuvo al margen de la política hasta que en 1931, al proclamarse la Segunda República, dio apoyo explícito al nuevo gobierno. El Foment Martinenc se convirtió entonces en algo más que un espacio de formación y de relación social, fue también el lugar de difusión de la lengua (el catalán era la lengua oficial de la entidad), la cultura y la tradición catalanas, junto con la conciencia social. Durante el período republicano, el Foment Martinenc se convirtió en un referente para los sectores populares del barrio dada su función social y la intensa actividad que desarrolló, multiplicando la organización de cursos, conferencias, conciertos y obras teatrales.

Dentro de la entidad impulsó por primera vez la participación de las mujeres-que hasta entonces no habían formado parte-y en 1935 se creó la Sección Femenina, que un año más tarde tendría plenos derechos dentro de la estructura del asociación. A partir del año 1936, la inscripción de socias fue un hecho normalizado. Todavía hoy la Sección Femenina es uno de los pilares de la entidad.

Durante la Guerra Civil, el Foment Martinenc se convirtió en un objetivo de las diferentes fuerzas políticas y sindicales para intentar influir en su masa social, pero su condición de espacio abierto a todos los criterios y su actitud de no beligerancia , no permitieron que la entidad identificara con ninguna formación pesar de su carácter obrero y progresista.

PERIODO: DICTADURA

2. Fábrica Hispano-Olivetti

El edificio que hoy alberga el centro comercial «Las Glorias» conserva la estructura de lo que fue la fábrica de máquinas de escribir Hispano Olivetti, cuyos trabajadores reclamaron en varias ocasiones una mejora de las condiciones laborales y salariales durante los años 50 y 60 del siglo XX. Estas protestas se enmarcaron en la ola reivindicativa del movimiento obrero, uno de los más beligerantes en contra del régimen franquista.

En 1940 la empresa Hispano Olivetti adquirió un solar en el número 866 de la Gran Via de les Corts Catalanes -entonces Avenida de José Antonio Primo de Rivera- para levantar un edificio de 2.700 m2. En 1963 la empresa ya ocupaba 32.000 m2 y contaba con 3.220 trabajadores, que siempre se mostraron muy activos en las reivindicaciones de mejora de las clases obreras.

El descontento obrero en la España franquista estalló a mediados de los años cincuenta cuando el régimen mantenía los salarios muy bajos y los precios del mercado eran cada vez más altos dada la apertura económica que promovió el gobierno. Tanto los trabajadores de la Hispano Olivetti como de otras empresas en Cataluña y España habían reivindicado una subida de salarios mediante diversas huelgas que siempre acababan con intervención policial, detenciones y despidos. Ante esta situación, en 1958 se aprobó la Ley de Convenios Colectivos que permitía a las empresas y los trabajadores negociar las condiciones laborales y retributivas, siempre con la participación de la Organización Sindical Española -el único sindicato legal en España durante el franquismo, también conocido como Sindicato Vertical- como representante de los trabajadores.

En abril de 1962 en las minas de Asturias se inició una huelga que fue fuertemente reprimida por la policía y que se expandió por todo el Estado español. En este contexto, el 16 de mayo de 1962 los trabajadores de la Hispano Olivetti iniciaron un paro para reivindicar un salario de 175 pesetas diarias y una negociación del convenio laboral vigente, firmado un año antes. Como resultado de la huelga, hubo numerosas detenciones y despidos y 3 días después los obreros volvieron al trabajo. El 25 de mayo se celebró una reunión entre trabajadores y empresa en la que se pactó la negociación de las reivindicaciones de los obreros y se denunció la connotación política -en contra del régimen- que había tenido la huelga.

Como resultado de estas movilizaciones, en septiembre de 1962 Franco promulgó la Ley de Conflictos Colectivos en la que se admitía la existencia de conflictividad obrera y se diferenciaba la huelga por motivos económicos de la hecha por motivos políticos, aunque ambas se consideraban ilegales. Además, el 17 de enero de 1963 se implantó un salario mínimo interprofesional. El caso de la Hispano Olivetti significó uno de los movimientos obreros reivindicativos más organizados de Barcelona y su plantilla tuvo una presencia muy importante en las reivindicaciones posteriores.

PERIODO: DICTADURA

3. Fábrica El Cànem

En la calle de la Llacuna, entre Ramon Turró y Doctor Trueta, todavía se conserva la fachada de lo que fue la fábrica «el Cànem» (el Cáñamo) en un edificio que hoy acoge oficinas y un hotel de 4 estrellas. Cuando el 26 de enero de 1939 las tropas franquistas entraron en Barcelona, las cárceles de la ciudad se vieron totalmente desbordadas debido a las extraordinarias dimensiones de la represión franquista y tuvieron que ser habilitados otros edificios. Entonces el Cànem se convirtió en un centro de detención para personas sospechosas de no ser afines al nuevo régimen.

En la segunda mitad del siglo XIX, el Poblenou se constituyó como el principal núcleo industrial de la ciudad y por este hecho recibió el nombre del Manchester Catalán. Durante estos años se pusieron en funcionamiento muchas fábricas, sobre todo del sector textil, como la fundada en el año 1882 por los hermanos Bartolomé y Carlos Godó, los mismos que fundaron el periódico La Vanguardia. Fue popularmente conocida como «el Cànem» (el Cáñamo) ya que es una fibra muy similar al yute que era el producto que se fabricaba. En el Cànem trabajaban unos 2.000 obreros, sobre todo mujeres y niños en unas condiciones muy duras.

En 1939 los hermanos Godó, mostrando su afección al general Franco, cedieron gratuitamente el espacio a las autoridades franquistas, que lo convirtieron en un centro de detención aprovechando las dos naves y el patio exterior que la constituían, y porque delante se encontraba una cuartel de la Guardia Civil que podría efectuar la vigilancia del recinto. Alrededor de 3.000 republicanos malvivir en el centro con una alimentación muy escasa, una angustiosa falta de espacio y sometidos a un régimen disciplinario con constantes amenazas y malos tratos por parte de los cuerpos de vigilancia. Además, eran obligados a cantar, cada mañana, el himno falangista Cara al sol. Por el Cànem se calcula que pasaron cerca de 11 .000 represaliados republicanos, funcionando como un apéndice de la cárcel Modelo hasta el 23 de marzo de 1942 cuando fueron trasladado los últimos presos.

Hoy en el pavimento de la Rambla del Poblenou, a la altura de la calle de Llull, hay una placa dedicada a las «mujeres del Cànem» en memoria de las trabajadoras que fueron sometidas a condiciones de trabajo extremas. No existe sin embargo ninguna referencia a los presos que fueron confinados por la dictadura franquista.

PERIODO: DICTADURA

4. Campo de la Bota

El espacio donde se construyó el recinto del Fórum de las Culturas, celebrado en 2004, había sido anteriormente el Campo de la Bota, un lugar utilizado durante la Guerra Civil y sobre todo durante la dictadura franquista como escenario de ejecuciones. Un espacio alejado del núcleo urbano para evitar que los curiosos pudieran presenciar los fusilamientos. Hoy en este punto de la ciudad se levanta el monumento «Fraternidad» para recordar a los que fueron asesinados.

En el terreno del Campo de la Bota, situado entre los términos de Barcelona y de Sant Adrià de Besòs, el año 1858 se construyó un castillo para instalar allí una escuela de artilleros que funcionó hasta la Segunda República. A partir de 1925 esta zona de la ciudad se fue transformando en uno de los numerosos núcleos de barracas de Barcelona donde se instalaron inmigrantes que llegaban a la ciudad con la esperanza de encontrar trabajo y una vida mejor.

Iniciada la Guerra Civil española (1936-1939), el parapeto de entrenamiento del Campo de la Bota fue el lugar escogido por el gobierno de la República para fusilar allí a 44 militares que se habían revelado en con el golpe de Estado del 1936. Pero fue una vez terminada la guerra que el Campo de la Bota se convirtió en espacio emblemático de la represión franquista. Las nuevas autoridades utilizaron estos terrenos para llevar a cabo los numerosos fusilamientos de quienes eran sometidos a un consejo de guerra y sentenciados a muerte por rebelión militar, básicamente miembros de partidos políticos, de sindicatos y de organizaciones que habían dado apoyo a la República. Fuentes especializadas afirman que un total de 3.385 personas fueron ejecutadas en Cataluña después de la guerra, de las cuales cerca de 1.700 murieron en el Campo de la Bota. La mayor parte de los fusilamientos se llevaron a cabo entre 1939 y 1940.

Los condenados a muerte enteraban de su destino pocas horas antes de morir y eran trasladados en camión desde los diversos centros de detención en el Campo de la Bota. Una vez fusilados, eran llevados al cementerio de Montjuïc y enterrados en la fosa común del Fossar de la Pedrera. Antes, un médico del ejército certificaba la muerte con un documento donde normalmente ponía que la causa había sido una hemorragia interna, sin especificar qué la había causado. Con la celebración del Congreso Eucarístico Internacional en 1952 en Barcelona se puso fin a esta práctica en el Campo de la Bota, en un intento de limpiar la imagen del régimen.

En 1992 se instaló el monumento «Fraternitat» -obra de Miquel Navarro- en homenaje a las personas muertas en este lugar. Al pie hay una placa que en un primer momento estuvo dedicada a las víctimas de la Guerra Civil, aunque en 2004 la inscripción fue cambiada por otra dedicada a los fusilados entre 1936 y 1952, es decir, a las víctimas de la guerra y de la dictadura. En el año 2013 se instaló otra placa en memoria de los vecinos de Barcelona que durante años habitaron en chozas en esta zona de la ciudad. Por otro lado, en 2010 en la parte del Campo de la Bota que pertenece al municipio de Sant Adrià de Besòs se instaló una cartelera informativa en el punto donde estaba el parapeto de fusilamiento y se celebró un acto de homenaje a las víctimas.

PERIODO: DICTADURA

Sant Andreu

Paseo que nos permitirá conocer cómo la clase obrera hizo la revolución durante la Guerra Civil y cómo la dictadura franquista reprimió a las mujeres que no seguían su doctrina.

1. Fábrica de la Pegaso

La antigua fábrica de camiones Pegaso, que estaba situada en este punto del barrio de la Sagrera, fue escenario de varias protestas de trabajadores durante los años 50 y 60, en pleno franquismo. El movimiento obrero fue una de las corrientes que se opuso más duramente a la dictadura. Ya en la década de 1970 el barrio vivió las reivindicaciones de los vecinos que reclamaban el uso social del espacio, que dejó la fábrica al ser trasladada a la Zona Franca.

En 1951 los trabajadores de la Empresa Nacional de Autocamiones SA (ENASA), conocida como la Pegaso, se sumaron a la huelga general convocada en el mes de marzo. Surgía con fuerza un movimiento obrero que reclamaba aumentos de sueldo y mejoras laborales pero que también se oponía a una dictadura que favorecía a los empresarios en detrimento de los derechos de los trabajadores. A lo largo de la década de los 50 se sucedieron nuevas protestas en la Pegaso que acabaron con la intervención policial en la fábrica y la detención de trabajadores. En 1956 se llevó a cabo una huelga para pedir la jornada de 8 horas, un salario digno y un seguro de desempleo. Y en marzo de 1958 los trabajadores se sumaron a la huelga en solidaridad con los mineros asturianos movilizados en contra de la congelación salarial, sufriendo así represalias como el cierre de la fábrica-con la consecuente suspensión de empleo-y despidos.

Durante la década de los 60 la reivindicación obrera fue muy activa. En 1962 hubo un paro solidaria con los compañeros mineros que fueron despedidos tras una huelga. La protesta fue seguida por obreros de todo el estado, de los cuales 50.000 en Cataluña, y los trabajadores de la Pegaso incorporaron a la reivindicación la negociación de un convenio colectivo que había sido pospuesta desde 1958. Esto comportó el cierre de la fábrica durante 15 días y el despido de 4 trabajadores.

En 1971 se inició el traslado de la fábrica en la Zona Franca y los vecinos se movilizaron para recuperar el espacio y dotarlo de una función social, reclamaban una escuela y un parque para los barrios de Sagrera y Sant Andreu . En 1975 ENASA vendió la mitad de los terrenos a una inmobiliaria que rápidamente construyó pisos, la otra mitad pertenecía a la ciudad. Las reivindicaciones de los vecinos fueron constantes durante estos años y finalmente en 1976 el ayuntamiento inició la construcción de la escuela, que se convirtió en una de las más grandes de Barcelona con seis clases por curso. En 1986 se inauguró el parque que hay en la actualidad, en uno de sus accesos (en la calle de la Sagrera) se conservó la antigua puerta de entrada a la fábrica Pegaso y se instaló una placa en recuerdo de los trabajadores que lucharon por las libertades y el bienestar durante el franquismo. 

L’antiga fàbrica de camions Pegaso, que estava situada en aquest punt del barri de la Sagrera, va ser escenari de diverses protestes de treballadors durant els anys 1950 i 1960, en ple franquisme. El moviment obrer va ser un dels corrents que s’oposà més durament a la dictadura. Ja a la dècada del 1970, el barri va viure les reivindicacions dels veïns, que reclamaven l’ús social de l’espai que deixà la fàbrica al ser traslladada a la Zona Franca.

L’any 1951, els treballadors de l’Empresa Nacional de Autocamiones S.A. (ENASA), coneguda com la Pegaso, se sumaren a la vaga general convocada el mes de març. Sorgia amb força un moviment obrer que reclamava augments de sou i millores laborals, però que també s’oposava a una dictadura que afavoria els empresaris en detriment dels drets dels treballadors. Al llarg de la dècada dels anys 1950 se succeïren noves protestes a la Pegaso que acabaren amb la intervenció policial a la fàbrica i la detenció de treballadors. L’any 1956 es va dur a terme una vaga per demanar la jornada de 8 hores, un salari digne i una assegurança d’atur. I al mes de març del 1958 els treballadors es van sumar a la vaga en solidaritat amb els miners asturians mobilitzats en contra de la congelació salarial, patint així represàlies com el tancament de la fàbrica -amb la conseqüent suspensió de sou- i acomiadaments.

Durant la dècada dels anys 1960, la reivindicació obrera va ser molt activa. Al 1962 hi hagué una aturada solidària amb els companys miners que foren acomiadats després d’una vaga. La protesta fou seguida per obrers de tot l’Estat, dels quals 50.000 a Catalunya, i els treballadors de la Pegaso incorporaren a la reivindicació la negociació d’un conveni col·lectiu que havia estat posposada des del 1958. Això comportà el tancament de la fàbrica durant 15 dies i l’acomiadament de 4 treballadors.

L’any 1971 s’inicià el trasllat de la fàbrica a la Zona Franca i els veïns es mobilitzaren per recuperar l’espai i dotar-lo d’una funció social. Reclamaven una escola i un parc per als barris de la Sagrera i Sant Andreu. El 1975, ENASA va vendre la meitat dels terrenys a una immobiliària que ràpidament hi construí pisos; l’altra meitat pertanyia a la ciutat. Les reivindicacions dels veïns van ser constants durant aquests anys i, finalment, al 1976 l’Ajuntament inicià la construcció de l’escola que va esdevenir una de les més grans de Barcelona amb sis classes per curs. L’any 1986 s’inaugurà el parc que hi ha a l’actualitat, en un del seus accessos (al carrer de la Sagrera) s’hi conservà l’antiga porta d’entrada a la fàbrica Pegaso i s’hi instal·là una placa en record dels treballadors que lluitaren per les llibertats i el benestar durant el franquisme.

PERIODO: DICTADURA, TRANSICIÓN

2. Iglesia de Sant Pacià

Durante la Guerra Civil española, la iglesia de Sant Pacià fue reconvertida en hospital y en comedor popular.

La iglesia de Sant Pacià fue construida en el año 1895, obra del arquitecto Joan Torras i Guardiola. Antoni Gaudí, entonces un joven arquitecto de 27 años, diseñó el mosaico del suelo y la decoración interior de la iglesia. Durante la Semana Trágica (1909) fue incendiada, pero no durante la Guerra Civil española, gracias a la acción de los vecinos que la protegieron, dado que el rector era muy estimado entre el vecindario.

Como otros espacios religiosos de la ciudad, durante el conflicto bélico tuvo un uso público distinto al de centro de culto. Sant Pacià fue reconvertida en hospital y también en comedor popular, bautizado con el nombre de «Comedores Durruti», donde diariamente se servían comidas gratuitas a la población civil para soportar las carencias del período de guerra. La casa rectoral fue destinada a vivienda particular hasta que, al fin del conflicto, la Iglesia recuperó todo el recinto.

PERIODO: GUERRA CIVIL

3. La Casa Bloc

Proyectada durante la Segunda República por el GATCPAC con el objetivo de crear un nuevo modelo de vivienda que mejorara de manera sustancial las condiciones de vida de la clase obrera.

Con la proclamación de la Segunda República (14 de abril de 1931) se favorecieron nuevos planteamientos en la arquitectura siguiendo las corrientes racionalistas provenientes de Europa. En este contexto, la Generalitat de Cataluña encargó al Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (GATCPAC, creado en 1930) un proyecto para dotar a la población obrera de viviendas dignas ante el gran déficit que padecía Barcelona, como consecuencia de la avalancha migratoria de trabajadores en busca de empleo en la industria del área metropolitana. El 13 de marzo de 1933 el Presidente Francesc Macià colocó la primera piedra de la Casa Bloc, que se construyó en varias fases hasta el año 1936.

Se trata de cinco bloques dispuestos en forma de «S» para favorecer la ventilación e iluminación natural de los 207 pisos dúplex de entre 55 y 77 m2. Estos constan de una planta baja con salón-comedor, cocina, lavabo, ducha y terraza, y entre dos y cuatro habitaciones en la planta superior. Los locales se destinaron a servicios colectivos: piscinas, jardines, guarderías infantiles, clubes de obreros, bibliotecas y cooperativas de consumo. Con la llegada del franquismo, el edificio quedó desfigurado cuando en 1948 se añadió un bloque en una zona común, conocido como el «bloque fantasma», para acoger familias de policías nacionales. El ala sur fue destinada a residencia de viudas y huérfanos de militares. Hoy se puede visitar un piso de la Casa Bloc como muestra de la arquitectura racionalista impulsada por la Generalitat republicana.

PERIODO: II REPÚBLICA

4. Parque de Artillería de Sant Andreu

En este lugar de Sant Andreu se encontraba el parque de artillería que la tarde del 19 de julio de 1936 -el día del alzamiento militar en contra de la legalidad republicana- fue asaltado y saqueado por los obreros que defendían la República, que se hicieron con el control de 30.000 fusiles.

En Barcelona el alzamiento militar en contra de la República se inició la madrugada del 19 de julio y tuvo el apoyo de todos los oficiales adscritos al Parque de Artillería de Sant Andreu. Su única misión era proteger la gran cantidad de armamento (30.000 fusiles) que allí estaban almacenados. La defensa del edificio fue organizada junto con el cuartel adyacente y los militares aceptaron la colaboración voluntaria de unos 200 falangistas y tradicionalistas, que fueron armados y uniformados para proteger el cuartel.

Llegado el atardecer, cuando en el resto de la ciudad el levantamiento había sido sofocado y la situación era controlada por las fuerzas gubernamentales, un gran número de ciudadanos encabezados por anarcosindicalistas de la CNT-FAI se dirigió al cuartel de Sant Andreu con la intención de hacerse con las armas. Eran conscientes de que conseguir el armamento los convertiría en los dueños absolutos de la situación La Guardia Nacional Republicana, preocupada por el destino de las armas, no pudo evitar el asalto y renunció a enfrentarse a la multitud. A partir de ese momento sindicatos y obreros pasaron a tener el control de la calle; comenzaba la revolución en Barcelona.

Los cuarteles de Sant Andreu, propiedad del Ministerio de Defensa, dejaron de ser usados en el año 1998 y fueron derribados en 2004 excepto algunas antiguas casas de militares. Entonces se proyectó la transformación urbana de la zona que incluía la construcción de equipamientos públicos y de viviendas, reclamados por los vecinos del barrio.

PERIODO: GUERRA CIVIL

5. Cárcel de mujeres de la Trinitat

En 1963 se inauguró una nueva prisión para mujeres en el barrio de Trinitat Vella que sería administrada por monjas de la orden de las Cruzadas Evangélicas de Cristo Rey. Entre las reclusas destacaron las presas políticas de los últimos años del franquismo.

El 9 de julio de 1963 se inauguró la cárcel de mujeres de la Trinidad que debía acoger las 263 reclusas y los 19 niños de la cárcel de Les Corts -clausurada en 1955 – que habían sido trasladadas temporalmente a la cárcel Modelo durante 8 años. El centro fue gestionado hasta 1978 por las Cruzadas Evangélicas de Cristo Rey, una orden religiosa creada en 1937 para vigilar las presas comunes y las mujeres republicanas encarceladas. El objetivo inicial del régimen franquista era hacer redimir a las presas de sus pecados, pero con la reforma del Servicio Nacional de Prisiones del año 1956 el fin pasó a ser vaciar de ideología las internas hasta que dejaran de creer en todo lo que los había llevado hasta la reclusión.

Las monjas de la prisión de la Trinitat, que tenían una marcada ideología fascista, se esforzaron para anular las ideas propias de las reclusas. Las presas políticas eran consideradas más peligrosas que las comunes debido a que pensaban por sí mismas y eran más difíciles de dominar. El objetivo de las monjas era hacerles perder la identidad y aislarlas del mundo mediante torturas psicológicas. En diciembre de 1975, tras la muerte de Franco, 14 presas políticas de la Trinidad se declararon en huelga de hambre para reclamar mejoras en su situación y poner de manifiesto la discriminación que sufrían, pero pocas concesiones se hicieron. Desde entonces y a lo largo del 1976, el Colectivo Feminista de Barcelona convocó cada domingo concentraciones ante la cárcel para reclamar cambios en el trato a las reclusas. Finalmente, en 1978, con la reforma penitenciaria, se sustituyeron las monjas por funcionarias y se aplicó la nueva reglamentación de prisiones.

En 1983 la prisión pasó a ser Centro Penitenciario de Jóvenes destinado a convictos menores de 21 años. En enero de 2009 se inició el derribo de buena parte del complejo y se hizo un pequeño acto de homenaje a las mujeres que habían sido recluidas durante el franquismo.

PERIODO: DICTADURA

Sants-Montjuïc

Largo recorrido que nos permitirá entrar en un refugio antiaéreo, visitar el foso donde fue fusilado Lluís Companys o conocer la parroquia donde las clases obreras se organizaban en contra del régimen franquista.

1. Parroquia de Sant Medir

En esta parroquia del barrio de la Bordeta se crearon en 1964 las Comisiones Obreras, un claro síntoma de la organización del movimiento obrero frente a la falta de libertades y las duras condiciones laborales impuestas por el régimen franquista. En 1976 la misma parroquia fue escenario de la asamblea de reconstitución de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en Cataluña.

En Barcelona las Comisiones Obreras (CCOO) se crearon formalmente en 1964 en una reunión en la parroquia de Sant Medir donde asistieron alrededor de 300 trabajadores, que se habían ido organizando en encuentros precedentes en la parroquia de Sant Miquel de Cornellà de Llobregat. Esto fue posible por la aparición de núcleos obreros estables en las grandes fábricas del metal y por la conformación de una nueva clase obrera alimentada por oleadas migratorias del resto del Estado. Entre los participantes en la asamblea de Sant Medir había trabajadores representativos de los distintos sectores productivos. Las CCOO se definieron a sí mismas como movimiento sociopolítico y no como sindicato, cuyo objetivo era agrupar al conjunto de los trabajadores independientemente de su ideología. Desde el inicio se mostró la voluntad de actuar legalmente -en contraposición a la acción sindical clandestina- y al mismo tiempo denunciar el Sindicato Vertical (el único sindicato legal en España durante el franquismo) por no defender los intereses de los trabajadores. Se criticó la falta de derechos que sufrían los trabajadores y se propuso la creación de un programa reivindicativo así como la necesidad de hacer un llamamiento para formar comisiones obreras en todas las empresas.

La misma parroquia de Sant Medir fue escenario, el 29 de febrero de 1976, de la asamblea de reconstitución de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), sindicato fundado en 1910 basándose en el anarcosindicalismo que fue prohibido por el régimen franquista . Dentro de la Central Sindical, que había sido una de las principales fuerzas de oposición clandestina a la dictadura hasta mediados de los años cincuenta, surgieron a partir de 1970 núcleos libertarios jóvenes y autónomos que, junto con los «cenetistas históricos», hicieron posible la reconstrucción de la CNT. La Asamblea de Sant Medir congregó 500 personas que debatieron varios puntos: los criterios organizativos, las tácticas de acción sindical y la pluralidad sindical dentro de la organización. La CNT fue legalizada de nuevo en mayo de 1977 .

Tanto la creación de las CCOO como la reconstitución de la CNT en la parroquia de Sant Medir fueron posibles en el contexto de un catolicismo obrero que fue un componente fundamental del nuevo movimiento obrero que en Cataluña emergió a mediados de los años cincuenta. Los curas obreros ejercían en las parroquias de los centros urbanos con una clase trabajadora más abundante, mientras que los sindicatos clandestinos eran animados por militantes católicos. El catolicismo pues, constituyó uno de los pilares de la oposición antifranquista en Cataluña, junto con el marxismo y el nacionalismo.

PERIODO: DICTADURA

2. Foment Republicà de Sants

En marzo de 1931 varios grupos de izquierdas, catalanistas y republicanos convocaron en Barcelona la Conferencia de Izquierdas Catalanas que se celebró los días 18 y 19 en el edificio del Foment Republicà de Sants. El resultado de la conferencia fue el nacimiento de un nuevo partido político, Esquerra Republicana de Catalunya, ganador de las elecciones del 12 de abril que provocaron la proclamación de la Segunda República española.

En mayo de 1930 el semanario L’Opinió publicó el Manifiesto de Inteligencia Republicana, que fue firmado por republicanos, catalanistas, sindicalistas de la CNT, socialistas, comunistas y otros grupos que apostaban por una república federal. El manifiesto pedía la «instauración de la república democrática» y la necesidad de agrupar las diferentes fuerzas políticas catalanistas y republicanas. A pesar de que el documento no acabó de cuajar en aquel momento, meses después, el grupo de L’Opinió y el Partit Repblicà Català convocaron la Conferencia de Izquierdas Catalanas con el objetivo de constituir una nueva fuerza política unitaria. Al volver del exilio, Francesc Macià y su partido, Estat Catal’a, se sumaron al proyecto.

El 18 de marzo, a las once de la mañana, tuvo lugar la sesión inaugural de la Conferencia en el edificio del Foment Republicà de Sants, en la calle Cros número 7, donde hoy hay una placa conmemorativa. En este encuentro, conocido también como la Conferencia de Sants, se marcaron las primeras ideas y las bases que desembocarían en la creación de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Todos los asistentes expresaron la voluntad de crear un proyecto común para concurrir a las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 y esto facilitó en gran medida la toma de acuerdos. El nuevo partido surgido de la reunión sería la principal fuerza política catalana durante el período republicano, con Francesc Macià como presidente. Esquerra Republicana de Catalunya ganó las elecciones con el 68% de los concejales catalanes en coalición con la Unió Socialista de Catalunya. Dos días después, Francesc Macià proclamó la República Catalana desde el balcón de la Generalitat.

PERIODOE: II REPÚBLICA

3. Poble Espanyol.Campo de Trabajo número 1

El Poble Espanyol (Pueblo Español), construido con motivo de la Exposición Internacional de 1929 como un compendio de edificios representativos de las diferentes regiones de España, fue convertido en campo de detención durante la Guerra Civil española (1936-1939). Denominado Campo de Trabajo número 1, se confinaron personas detenidas por haber apoyado el golpe de Estado militar en contra de la República, así como prófugos del ejército republicano, militantes anarquistas o delincuentes comunes.

El Poble Espanyol, obra de los arquitectos Ramon Reventós y Francesc Folguera, debía ser derribado al finalizar la Exposición Internacional de 1929, pero finalmente fue conservado por la buena acogida que tuvo entre la ciudadanía. Durante la Guerra Civil, aquí se instaló la Jefatura Principal de Campos de Trabajo, que gestionaba los campos de trabajo republicanos que había en Cataluña. Los campos de trabajo fueron creados en el año 1936 como una herramienta de regeneración de los presos. El objetivo era sustituir el ocio y la inactividad de las cárceles por el trabajo, lo que suponía una mejora cualitativa en el sistema penitenciario. Pero a partir del año 1937, con la creación del Servicio de Investigación Militar (SIM) que coordinaba los servicios de Inteligencia de la República, la orientación de los campos cambió con el endurecimiento de las condiciones. Se obligó a los presos a trabajar en fortificaciones o construcción de infraestructuras.

El Campo de Trabajo número 1, instalado en el Poble Espanyol, fue el principal centro de detención de Cataluña. El recinto reunía las características adecuadas para esta función ya que estaba alejado del centro de la ciudad y, al ser un complejo amurallado, quedaba aislado del exterior. El centro contaba con dos recintos complementarios: el Palacio de las Misiones, situado también en la montaña de Montjuïc, y el edificio de Seminario Conciliar de la calle de la Diputació. Fue principalmente un lugar de reagrupamiento de presos, que luego eran distribuidos por otros campos de trabajo. En el Poble Espanyol a menudo se llevaban a cabo interrogatorios para conseguir información de las actividades de los detenidos antes de ser destinados definitivamente a otro campo.

Según los testigos, en este centro, en relación a otros campos, se dispensaba un trato bastante correcto a los prisioneros. A pesar de que algunos deellos dormían a cielo abierto en la plaza mayor, la mayoría dormía a cubierto, se les permitía trabajar en el exterior y no sufrían malos tratos por parte de los cuerpos de vigilancia. A finales de enero de 1939, cuando las tropas franquistas se acercaban a Barcelona, ??los presos del campo fueron enviados a la frontera francesa, acompañando el ejército republicano en retirada, tal como ocurrió con unos 800 reclusos de la cárcel Modelo.

Hoy el Poble Espanyol es un espacio lúdico que agrupa tiendas, restaurantes y ofrece espacios para conciertos y para actividades educativas en torno a las artes y los oficios artesanales.

PERIODO: GUERRA CIVIL

4. Estadio Lluís Companys

El 19 de julio de 1936 estaba previsto inaugurar la Olimpiada Popular en este estadio pero se tuvo que suspender debido al levantamiento militar fascista. Barcelona había decidido organizar su propia Olimpiada, con participación de varios países, para contrarrestar los Juegos Olímpicos de Berlín que Hitler utilizó como altavoz de la propaganda nazi.

En 1931 Barcelona y Berlín se disputaron la organización de los Juegos Olímpicos del año 1936, pero la proclamación de la Segunda República española y las noticias sobre disturbios en todo el país no ofrecieron suficientes garantías a los miembros del Comité Olímpico Internacional ( COI) que escogieron Berlín, ciudad que en 1933 se convirtió en la capital del Tercer Reich con el ascenso al poder del partido nazi. Por este motivo, Barcelona organizó una Olimpiada Popular -un evento creado en 1921 con el impulso de las clases obreras- como alternativa a los Juegos de Berlín. El objetivo era difundir los valores de hermanamiento entre los pueblos mediante la práctica del deporte, con un claro carácter antifascista e interclasista. Esta Olimpiada recibió la financiación de la Generalitat de Cataluña, del gobierno español, del gobierno francés así como el apoyo de numerosas entidades deportivas, culturales y sociales catalanas.

El 19 de julio de 1936 en el estadio de Montjuïc -proyectado por el arquitecto Pere Domènech por la Exposición Internacional de 1929- estaba todo a punto para la inauguración de la Olimpiada Popular, pero el estallido de la rebelión militar en contra de la República ese mismo día impidió la celebración del evento. Con la nueva situación, alrededor de 200 atletas, agradecidos por la buena acogida que habían percibido de la ciudadanía, ofrecieron a las autoridades su apoyo para defender a la República hasta el punto de incorporarse a las milicias ciudadanas y alistarse a las columnas que marchaban hacia el frente de Aragón. Fueron los primeros combatientes extranjeros, antes de la creación de las Brigadas Internacionales.

Durante la Guerra Civil, el estadio de Montjuïc fue utilizado por el Comité Central de Ayuda a los Refugiados como centro de acogida de personas que huían de la represión fascista en aquellas zonas que el golpe de Estado militar había triunfado. Ya durante el franquismo, el estadio fue muy poco usado, con alguna excepción, como en los Juegos del Mediterráneo de 1955. En la década de 1970 se quería derribar pero las presiones ciudadanas el salvaron. Con la celebración en Barcelona de los Juegos Olímpicos de 1992 fue completamente reformado manteniendo las fachadas del 1929. Desde el año 2001 lleva el nombre de Estadio Olímpico Lluís Companys, quien fue presidente de la Generalitat y fusilado por el régimen franquista.

PERIODO: II REPÚBLICA, GUERRA CIVIL

5. Fossar de la Pedrera

En el Fossar de la Pedrera, hoy un espacio de memoria que fue dignificado el año 1985, fueron enterrados entre 1939 y 1952 cerca de 1.700 fusilados por el régimen franquista. Se trataba de personas acusadas de rebelión militar por los tribunales militares del nuevo régimen, que ejerció una dura represión contra las personas que habían apoyado a la República.

En la cantera Moragas, también conocida como Fossar de la Pedrera, durante años fueron enterrados los cuerpos de gente sin recursos, de personas sin identificar y, durante la Guerra Civil, también se enterraron víctimas de la represión en la retaguardia así como de los bombardeos fascistas. Pero es un espacio conocido sobre todo porque, después de la guerra,en él se dio sepultura a las personas fusiladas en Barcelona por las autoridades franquistas.

Con la entrada de las tropas franquistas en la ciudad, se inició una dura represión que afectó sobre todo a miembros de partidos poítics, de sindicatos y de organizaciones que habían apoyado a la República. Personas que fueron detenidas y juzgadas en un consejo de guerra con resultado de condena por rebelión militar. Los sentenciados a muerte eran normalmente fusilados en el Campo de la Bota y posteriormente sus restos eran trasladados hasta aquí dentro de cajas de madera que se lanzaban a un hoyo y que eran cubiertas con cal viva y tierra para que la putrefacción de los cuerpos se produjera lo más rápidamente posible.

Una vez llevada a cabo la ejecución, los familiares delas víctimas podían trasladarse hasta el cementerio de Montjuïc para identificar los cuerpos antes de ser enterrados, pero a menudo los familiares no se enteraron hasta que estos ya eran sepultados. A veces se daba permiso a la familia para enterrar los cuerpos en un nicho particular, pero normalmente eran destinados a la fosa común del Fossar. Los que no eran identificados o aquellos que el cura de la prisión acreditaba que no se habían confesado antes de morir, iban directamente a la fosa común. El mismo Lluís Companys, presidente de la Generalitat de Cataluña fusilado en el Castillo de Montjuïc el 14 de octubre de 1940, debía ser enterrado en el Fossar pero su hermana llegó a tiempo para identificar el cuerpo y pedir que lo enterraran en un nicho que había alquilado. Finalmente el presidente fue enterrado en el nicho familiar pero con una placa donde no constaba su nombre para evitar que la tumba se convirtiera en un espacio de conmemoración porparte de los que habían defendido la República y las libertades de Cataluña.

En 1953, en el Fossar dejaron de ser sepultados los fusilados por el franquismo y el lugar quedó medio abandonado aunque se continuaba enterrando a indigentes y cadáveres sin familiares que se hicieran cargo. En 1976, muerto el dictador, se hizo el primer acto en memoria de los que estaban enterrados en este lugar, ya que durante la dictadura había estado prohibido cualquier tipo de homenaje. En 1985 se dignificó el espacio con un proyecto de la arquitecta Beth Galí que comprende el mausoleo del presidente Lluís Companys, un conjunto de columnas con los nombres de las víctimas de la represión (aunque algunas no están enterradas aquí) y una gran zona ajardinada con lápidas singularizadas que incluye un recuerdo a todas las víctimas del Holocausto.

PERIODO: GUERRA CIVIL, DICTADURA

6. Castillo de Montjuïc

El Castillo de Montjuïc se ha ido constituyendo como un espacio de memoria a lo largo de los tiempos. A menudo es identificado como símbolo de represión, ya que en el siglo XIX la ciudad fue bombardeada en dos ocasiones desde este lugar. Con el estallido de la Guerra Civil española (1936-1939), en el castillo se encarcelaron y ejecutaron militares de personas que apoyaron la sublevación contra la República. Y con la ocupación de Barcelona por las tropas franquistas, se convirtió en un espacio fundamental de la represión practicada por el nuevo régimen.La fortaleza se convirtió en prisión militar y se practicaron varias ejecuciones, entre otras la del presidente de Cataluña, Lluís Companys.

El Castillo de Montjuïc, edificado en 1694 donde había habido un fortín militar desde 1640, es un lugar de la ciudad identificado como espacio de represión. En 1842 el general Espartero ordenó que desde este punto se bombardeara Barcelona para sofocar un levantamiento revolucionario y al año siguiente el general Prim ordenó otro bombardeo sobre la ciudad. A finales del siglo XIX en este lugar se encarceló y ejecutó a numerosos obreros que participaron en actos de violencia anarquista, y en 1909 se encerró a los detenidos durante la Semana Trágica.

En 1936, con el estallido de la Guerra Civil, el Comité Central de Milicias Antifascistas -organismo creado en el mes julio para organizar las fuerzas que lucharon contra el alzamiento militar en Cataluña y en el frente de Aragón- tomó posesión del Castillo de Montjuïc, pasando así a titularidad catalana por primera vez en época contemporánea. La intención del Comité era superar la memoria del castillo vinculada a la injusticia y la opresión para convertirlo en un escenario que representara el antifascismo y la defensa de las libertades. Sin embargo, siguió teniendo una función represiva ya que se encarcelaron y ejecutaron militares que apoyaron la sublevación militar contra la República. A partir de los Fets de Maig (Hechos de Mayo) de 1937, cuando el gobierno central asumió las competencias de orden público y defensa que hasta el momento correspondían a la Generalitat, el castillo pasó a depender del Ejército del Este y continuó siendo un espacio de represión. En un año fueron fusiladas 173 personas acusadas de traición y de espionaje contra la República.

Con la ocupación de Barcelona, el 26 de enero de 1939, el castillo fue tomado por las tropas franquistas y se convirtió en centro de detención, sobre todo de soldados republicanos. Pero a finales de febrero entró en funcionamiento el campo de concentración de Horta, donde se trasladaron todos los reclusos del castillo y, así, este pasó a ser exclusivamente prisión militar. Aunque los fusilamientos masivos del franquismo en Barcelona se llevaron a cabo en el campo de la Bota, en el castillo de Montjuïc se produjo uno muy simbólico, el del presidente Lluís Companys, detenido en Francia por las fuerzas ocupantes alemanas y entregado a las autoridades franquistas. Companys fue ejecutado en el foso de Santa Elena del castillo el 15 de octubre de 1940.

El recinto se mantuvo como prisión militar hasta 1960, cuando fue cedido a la ciudad pero bajo la dirección del Ejército de Tierra. No fue hasta 2007 que el castillo fue cedido completamente al Ayuntamiento de Barcelona, ​​que lo ha convertido en espacio para actividades culturales y memoriales.

PERIODO: GUERRA CIVIL, DICTADURA

7. Refugio 307

El Refugio 307, situado en el barrio del Poble Sec, fue construido por los vecinos para protegerse de los bombardeos de la aviación franquista y de sus aliados italianos y alemanes, que atacaron Barcelona a partir del mes de febrero de 1937. Actualmente, el refugio se encuentra en perfecto estado de conservación y se hacen visitas guiadas.

El Refugio 307 es uno de los más grandes que se construyeron en la ciudad durante la Guerra Civil española (1936-1939), se calcula que se excavaron más de 1.400. Su nombre responde al número de expediente que recibió de la Junta de Defensa Pasiva de Barcelona. Su construcción, que según el plano del proyecto se realizó en 1937, fue posible gracias al trabajo realizado por los vecinos y vecinas, entre ellos los niños que una vez finalizada la jornada escolar colaboraban en la excavación. El refugio tenía una capacidad para 2.000 personas que se repartían a lo largo de unos 200 metros de túneles de bóveda catalana de 2,10 m. de altura y entre 1,5 m. y 2 m. de anchura, en gran parte revestidos con ladrillos en las paredes y pintado con cal blanca para aliviar los efectos claustrofóbicos del subsuelo. Había tres puertas de acceso para facilitar la entrada desde las calles de los alrededores y asegurar su salida en caso de obstrucción de alguna de las entradas. Para evitar los efectos devastadores de las explosiones, los túneles de acceso tenían forma de zigzag. En la zona central se encontraban varias instalaciones básicas como una enfermería y una fuente, así como dos inodoros y numerosos bancos de madera fijados a las paredes. Destacaba también un grupo electrógeno para iluminar el refugio durante los apagones, sistema más seguro que los faroles de petróleo. En las paredes había numerosos letreros informativos con las normas de comportamiento durante la estancia en el refugio.

Aunque el Refugio 307 se consideraba como uno de los más seguros por estar excavado en la falda de la montaña de Montjuïc, la noche del 17 de marzo de 1938 una bomba que cayó cerca del refugio provocó un movimiento de tierras y el derrumbe de una parte del mismo, causando la muerte de dos niños.

El Refugio 307 fue inaugurado como espacio visitable el 1 de abril de 2007 y hoy está gestionado por el Museo de Historia de Barcelona, que adecuó el espacio para mostrar el horror de los bombardeos y al mismo tiempo hacer un reconocimiento público a las personas que vivieron bajo las bombas.

PERIODO: GUERRA CIVIL

Sarrià-Sant Gervasi

Paseo por la zona alta de Barcelona que nos llevará del convento en que fue creado el Sindicat Democràtic dEstudiants en plena dictadura, hasta la parroquia donde el director de un conocido periódico blasfemó contra los catalanes.

1. Convento dels Pares Caputxins de Sarrià

En marzo de 1966 tuvo lugar en el Convento dels Pares Caputxins de Sarrià la asamblea constituyente del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB), conocida popularmente como la Caputxinada. El acto fue interrumpido por la policía, que asaltó el convento, procedió a la disolución de la reunión y practicó varias detenciones.

En los años 50 en este convento de Sarriá nació la asociación Franciscàlia, por iniciativa del fraile Basilio de Rubí, convirtiéndolo en un lugar de acogida de artistas e intelectuales proscritos por el régimen franquista. Durante la primera mitad de los 60, factores como la lucha estudiantil -que perseguía dar voz a los universitarios y cambiar la enseñanza de carácter franquista- encontraron aquí el apoyo necesario para organizarse. Tras varias asambleas, el 9 de marzo de 1966 se inició el convento la asamblea constituyente del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB), conocida popularmente como la Caputxinada, que reunió 450 delegados de diferentes facultades, a además de periodistas, profesores e intelectuales.

Iniciada la asamblea, la policía hizo acto de presencia con el objetivo de disolverla, pero los participantes se negaron a salir. Durante el encierro, se aprobaron los estatutos y se redactó el «Manifiesto para una universidad democrática». Al mediodía del día 11 de marzo la policía asaltó el convento rompiendo el concordato firmado en 1953 entre el régimen franquista y el Vaticano que prohibía a la policía intervenir en un espacio de culto. Los miembros de la junta de delegados fueron detenidos y juzgados por el Tribunal de Orden Público (TOP) que declaró ilegal el sindicato, 18 profesores partícipes perdieron su empleo y numerosos estudiantes fueron expulsados de la universidad.

PERIODO: DICTADURA

2. Checa La Tamarita

En 1937, la casa residencial de los actuales jardines de la Tamarita fue convertida en el centro neurálgico del Servicio de Investigación Militar (SIM). En este espacio se llevaban a cabo los interrogatorios a los presos considerados más peligrosos con el asesoramiento de agentes soviéticos.

Con el estallido de la Guerra Civil la finca de la Tamarita fue incautada al industrial Alfred Mata para convertirla en un hospital de campaña. Tras los Fets de Maig (Hechos de Mayo) de 1937, sin embargo, pasó a ser el centro de operaciones del Servicio de Investigación Militar (SIM), la agencia de inteligencia del gobierno de la República durante la guerra, que actuó con métodos represivos contra el quintacolumnismo -colaboradores del franquismo en la retaguardia- y el fenómeno de los prófugos, desertores y emboscados, que huían para no luchar en el frente.

La Tamarita se convirtió en una checa con una numerosa presencia de agentes soviéticos que realizaban los interrogatorios a los prisioneros. Igualmente, también se cerraron militantes trotskistas considerados enemigos de la República. Todo ello en un contexto de guerra que combinaba los esfuerzos de la justicia ordinaria republicana con los déficits del sistema en manos de decisiones arbitrarias y represivas. Un ejemplo de ello fueron los interrogatorios, donde los presos, a menudo, eran sometidos a todo tipo de acusaciones falsas y maltratos físicos o torturas como método para obtener información. Cuando declaraban lo que sus acusadores querían oír, a menudo eran enviados a los Tribunales Populares.

La celda principal de la Tamarita acogía de 16 a 18 reclusos y cuando superaban esta cifra los presos eran enviados al barco prisión «Villa de Madrid» situado en el puerto de Barcelona.

PERIODO: GUERRA CIVIL

3. Checa de Sant Elies

Al iniciarse la Guerra Civil, el Convento de Santa María de Jerusalén pasó a manos de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) que lo convirtió en un centro de detención donde eran encerrados los detenidos por las Patrullas de Control. A partir del mes de mayo de 1937 pasó a manos del Servicio de Investigación Militar (SIM) del gobierno de la República.

El 19 de julio de 1936, con el golpe militar neutralizado en Barcelona, las religiosas de la orden de las Clarisas abandonaron el Convento de Santa María de Jerusalén. Entonces los milicianos de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) lo ocuparon bajo la aprobación del Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA), y lo convirtieron en un centro de detención donde eran encerrados los detenidos por las Patrullas de Control que tenían el encargo de asegurar el orden revolucionario. Dentro de este centro se actuaba al margen de la legalidad, siendo a menudo la antesala de las ejecuciones realizadas en el cementerio de Montcada.

El convento tenía unas salas en los sótanos que reunían las condiciones idóneas para convertirlo en un centro de detención. El lugar estaba apartado y disponía de un espacio amplio, un huerto con granja de animales, dos torres y murallas altas que rodeaban todo el recinto. A partir de los Hechos de Mayo de 1937, la gestión de este centro de detención pasó a manos del Servicio de Investigación Militar (SIM). La labor realizada por el SIM en la retaguardia barcelonesa puso punto final al quintacolumnismo -colaboradores del franquismo- y se incrementó a medida que la República iba perdiendo la guerra y aumentaba el fenómeno de los emboscados (jóvenes escondidos en el bosque para no luchar), los prófugos y los desertores entre las filas republicanas.

PERIODO: GUERRA CIVIL

4Mutua Escolar Blanquerna

La Mutua Escolar Blanquerna-hoy IES Menéndez y Pelayo-, que existía desde 1924, se adhirió a la Generalitat de Cataluña en 1936 y pasó a formar parte del Consejo de la Escuela Nueva Unificada (CENU) que apostó por un nuevo sistema docente inspirado en los principios racionalistas del trabajo y la fraternidad humana, de carácter laico, gratuito, con igualdad entre niños y niñas y sin diferencias de clase.

La Mutua Escolar Blanquerna fue fundada en 1924 por familias de alumnos de la Escuela Graduada Montessori que dependía de la Mancomunidad de Cataluña y que fue clausurada por la dictadura de Primo de Rivera en 1925. Su director fue Alexandre Galí, procedente de la derecha catalanista cercana a la Mancomunidad, quien fomentó una escuela en catalán y una enseñanza totalmente renovada, inspirada en la libertad y en los métodos de la escuela activa.

El 23 de abril de 1934 se inauguró en la Vía Augusta la ampliación de la escuela en un edificio proyectado por Jaume Mestres, siguiendo el modelo arquitectónico racionalista difundido por GATPAC, que facilitaba el espacio a los alumnos, protagonistas de una educación basada en la acción y en el aprendizaje en equipo. El edificio se alejaba así del monumentalismo y los elementos de ostentación de las escuelas construidas durante la dictadura de Primo de Rivera.

Durante la Segunda República, la Mutua Escolar Blanquerna continuó siendo una institución privada, pero cuando estalló la Guerra Civil la institución se incorporó a la red escolar de la Generalitat el 16 de agosto de 1936 y entró a formar parte del Consejo de la Escuela Nueva Unificada (CENU) -organismo de la Generalitat que apostaba por la renovación pedagógica de la Escuela Moderna-, momento en el que se convirtió en un instituto de carácter público. Esto supuso una mayor libertad de actuación en la educación secundaria y se instituyó la coeducación entre niños y niñas. El 21 de enero de 1939, cinco días antes de que Barcelona fuera ocupada por las tropas franquistas, se detuvieron las clases y ese mismo mes el edificio fue confiscado y la institución disuelta por el nuevo régimen.

PERIODO: II REPÚBLICA, GUERRA CIVIL

5. Iglesia de Sant Ildefons

«¡Todos los catalanes son una mierda!» Con esta proclama, el director de La Vanguardia, Luis de Galinsoga, despreció el año 1959 la lengua catalana en medio de una misa en la parroquia de San Ildefonso. Este hecho provocó una respuesta social que desembocó en un boicot contra el diario. La campaña se prolongó hasta que Galinsoga fue destituido, en febrero de 1960, convirtiéndose su destituciòn en una de las primeras reivindicaciones del catalanismo en tiempos de Franco con un gran eco.

El grito proferido por el director de La Vanguardia -órgano de transmisión de los valores del régimen y de adoctrinamiento político- el 21 de junio de 1959 en la parroquia de San Ildefonso, fue en protesta porque la misa era oficiada en catalán. Se iniciaba así el llamado «asunto Galinsoga», una campaña de boicot contra este periódico iniciada por personas del entorno de la Acadèmia de la Llengua Catalana y del colectivo CC (Crist Catalunya o Catòlics Catalans), un movimiento parapolítico nacionalista y católico surgido a mitad de la década de los 50. El rotativo perdió más de 20.000 suscriptores y las ventas bajaron en 10.000 ejemplares diarios.

El 19 de enero de 1960 Luis Martínez de Galinsoga publicó «Afecto y servicio a Cataluña», un artículo con el que pretendía demostrar su catalanidad afirmando su amistad con Francesc Cambó y Puig i Cadafalch, hecho contraproducente ya que ocasionó una nueva contracampaña los colectivos catalanistas. Finalmente el propietario del diario, el conde de Godó, frente a las pérdidas económicas, pidió al ministro de Información y Turismo el cese inmediato de Galinsoga. El 5 de febrero de 1960, a pesar de alguna división entre el Consejo de Ministros, Franco anunció la decisión que Galinsoga presentara su dimisión. La victoria de la oposición franquista en este asunto impulsó el avance de varios movimientos antifranquistas y catalanistas, que a partir de entonces protagonizaron otras campañas en defensa de la lengua y la cultura catalanas.

PERIODO: DICTADURA